No es la primera vez que hablo de este tema, lo he tratado en algunos comentarios y respuestas en el foro, y también en el Podcast que hicimos en relación a la feria del E3, pero quería extenderme un poco más en la idea de la dificultad de vender los nuevos modelos más potentes de Sony y Microsoft, PlayStation 4 Pro y la recién presentada Xbox One X.

Cuando fue presentada PS4 Pro, con sus imágenes a 4K, en algunos casos nativos, otros reescalados, a veces con una ligera mejora en las texturas, un fuego con un 20% más de chispas y unas sombras que, si paras la imagen y haces zoom, se aprecian con algo menos de dientes de sierra, forzando mucho la vista, entendí que en la mayoría de ocasiones el jugador tenía que realizar un ejercicio de fe, asentir y repetirse a sí mismo “sí que se nota, sí” sin demasiada convicción.

Recuerdo ver aquella PlayStation Meeting de septiembre de 2016 en un portátil con pantalla retina (1440p) pero en una calidad 1080p (la que ofrecía Youtube para el streaming). Yo quería apreciar realmente la diferencia de ver los juegos a 4K, y lo mío me costó; en internet se podían conseguir imágenes a 3840×2160 píxeles, descargarlas en una memoria USB y pasarlas a la televisión 4K que, por suerte, también tenía y ver una captura de cómo se vería el juego. Con los vídeos me costó más encontrar alguno, y hasta que no tuve la consola y pude conectarla a la televisión no pude comprobar realmente cómo mejoraban los juegos a 4K. De nuevo el acto de fe del que no me arrepiento, pero que me costó dar.

En aquellos momentos me acordé de Nintendo 3DS y las conversaciones con la gente de marketing de Nintendo. Eran conscientes de la dificultad de vender una consola 3D sin gafas en un anuncio de televisión o un cartel gigante en un edificio. ¿Cómo vendes algo que no se ve si no lo tienes delante, o si no cuentas con los medios técnicos para verlo? ¿Representar irrealmente a los personajes saliendo de la pantalla? La compañía de Mario y Zelda lo tenía claro, un eslogan conciso: “Ver es Creer” y un montón de eventos en lugares públicos como plazas o centros comerciales, para que la gente viese con sus propios ojos el efecto 3D sin gafas que ofrecía su nueva portátil. Y está claro, nada mejor que ver algo para creerlo, y para comprarlo.

A Sony le ha pasado un poco lo mismo, la mayoría de gente verá los anuncios de PS4 Pro en la televisión, o desde sus PCs en Youtube, en Sonyers o en vuestra segunda web favorita… y rara vez los veréis en 4K porque el porcentaje de canales de televisión que emitan en 4K o monitores que lo reproduzcan es muy bajo, y si ya es difícil que la gente se gaste el dinero en una consola que ofrece los mismos juegos y, a veces, mejora un poco los gráficos (salvo algunas excepciones como Horizon Zero Dawn, que sí se nota algo más), la dificultad aumenta todavía más si esa misma gente ni siquiera puede ver los cambios con sus propios ojos.

Y al fin y al cabo PS4 Pro cuesta 100 euros más que PS4, y hemos tenido programas de “Upgrade” en algunos comercios donde llevabas tu vieja PS4 y el coste ya no era tan alto. Peor, creo yo, lo va a tener Microsoft con Xbox One X, una consola que cuesta el doble que su modelo S, Quinientos euros de vellón, y Microsoft perderá dinero con cada consola vendida, o al menos no ganará. Una vez más… ¿cómo vendes eso si casi nadie podrá ver la diferencia?

Microsoft tendrá que hacer como Nintendo, sacar Xbox One X a la calle junto con una tele 4K HDR último modelo, y a poder ser colocarla junto a una Xbox One X con una televisión Full-HD, para que la gente vea la mejora, para que entienda la razón por la que Microsoft quiere que esa gente pague el doble por los mismos juegos. También tendrá que llevarse bien con webs estilo Digital Foundry y publicitar esas diferencias técnicas, que siempre son más evidentes cuando un juego pasa de 30 a 60 frames (ahí da igual en qué monitor lo veas, se nota y mucho).

Sigo pensando, y no soy el único, que cuando salgan las comparativas gráficas – que en unos meses serán el pan nuestro de cada día – sobre PS4 Pro y Xbox One X, las diferencias en la mayoría de juegos third party van a ser minúsculas. El lastre de Xbox One X, y también de PS4 Pro, es que son consolas que no pueden tener juegos exclusivos, que todo debe funcionar en los primeros modelos de Xbox One y PS4, que las desarrolladoras se van a esforzar lo mínimo casi siempre (salvo que haya mucho dinero de por medio, y no soy el único que lo piensa) y todo eso va a influir negativamente en la intención de compra de los nuevos modelos.

Una de cada cuatro PS4 que se venden es el modelo Pro. ¿Cuánto conseguirá Microsoft con su triple X? La clave es bien sencilla, juegos. Auténticos triple A exclusivos que aprovechen al máximo la potencia de las nuevas máquinas y que tengan una diferencia muy evidente respecto a sus hermanas más modestas.

Y lo más importante, que Sony y Microsoft sepan mostrar esas diferencias, asegurarse que los usuarios las vean. Porque ya sabéis, ver es creer.