Seguimos con las impresiones de juegos que probamos en la Gamescom y lo hacemos con un juego con el que disfruté especialmente y que supuso toda una sorpresa: Wreckfest.

Desarrollado por Bugbear Entertainment y publicado por THQ Nordic, se trata de todo un Destruction Derby con gráficos y físicas de nueva generación, un juego de carreras temerarias y acción frenética que eleva la apuesta de los FlatOut hasta límites insospechados.

Os invitamos a leer estas impresiones para conocer Wreckfest, un juego con un largo historial de Early Access, conocido Next Car Game. Eso sí, abrocharos los cinturones y será mejor que pongáis vuestro coche a todo riesgo. Estáis avisados.

Choca, destroza… y ya si eso gana

El objetivo principal de Wreckfest es destrozar los coches rivales mientras que el tuyo quede más o menos de una pieza. Aquí no importa tanto quedar primero, y de hecho si nos limitásemos a adelantar coches y cruzar antes que nadie la línea de meta el juego perdería mucho de su atractivo.

El espíritu del juego es recrear la acción excesiva y la conducción imprudente de los títulos arcade del pasado, el no cortarse un pelo a la hora de embestir al rival, machacar sus puntos débiles, empujarle fuera de la pista o hacer que baile contra el muro de hormigón mientras nosotros nos vamos de la escena del crimen con unos pocos arañazos y una gran sonrisa.

Para ello Bugbear nos ofrece un buen número de pistas variadas en diferentes entornos, un catálogo importante de coches de distinto tipo y un sistema de físicas para representar unas colisiones y un deterioro de los coches realmente brillante.

Modos y variedad

Wreckfest presenta modo libre, un modo carrera y podremos disfrutar partidas offline y online con hasta 24 pilotos, por lo que no faltarán candidatos con los que demostrar nuestras dotes como conductor loco.

También pudimos ver variedad de pistas, algunas clásicas, más largas o cortas para favorecer los doblados y comprimirlo todo un poco, los clásicos circuitos cuyos trazados se cruzan (en forma de lazo, por ejemplo) con grandes rampas y choques garantizados, o los modos en los que simplemente nos sueltan en una gran explanada y se trata de alcanzar la máxima puntuación derribando coches antes que el nuestro acabe para el desguace.

Como digo, la cantidad de coches que podemos encontrar es notable, y además de los clásicos Muscle Cars americanos, también podremos optar por los pequeños asiáticos, los versátiles europeos o incluso coches clásicos del pasado. Cualquier coche lo podremos pintar con un sistema de capas que nos permite realizar auténticas virguerías, y que lucirán en pista unos segundos hasta que empecemos a destrozar el carro.

Me ha gustado que en el garage podremos modificar nuestros vehículos con decenas de opciones, añadirle un chasis más resistente, un buen parachoques, elementos estéticos agresivos como una cabeza de búfalo en el capó o calaveras, alerones, llantas…

Y lo mejor es que estos elementos afectarán a la conducción, así que si vamos añadiendo protección y construimos un pequeño tanque de acero no esperéis que el coche sea igual de rápido que si vamos con lo mínimo y sólo reforzamos el morro para construir una frágil bala.

De esta forma podemos ajustar el coche según sea la pista, lo que le da un toque estratégico que me sorprendió en este tipo de juegos. Incluso tenemos la posibilidad de comprar piezas de segunda mano, que quizás no resistan tantos golpes como si fuera nueva pero es lo que nos podamos permitir en ese momento… por lo que veremos coches remendados, oxidados, con mezcla de piezas antiguas y nuevas, y eso visualmente queda muy bien.

Todas esas piezas las compraremos con dinero del juego, que vamos obteniendo en base de conseguir en pista los choques más espectaculares, en destrozar rivales, y sí, también nos darán algo por ganar. A medida que avancemos iremos desbloqueando nuevos objetos, algunos tan alucinantes como un ataúd que llevaremos en una berlina con el maletero abierto. Sí, así de bestia.

Enciende en ROMU

ROMU es el nombre del motor que hace que Wreckfest luzca e impresione. Las primeras demostraciones ya las pudimos ver en su día cuando Next Car Game era solo un boceto y ya sorprendía lo que era capaz de hacer a nivel de destrucción del vehículo.

Este sistema de físicas logra unos choques entre los coches muy superiores a los vistos en cualquier videojuego hasta la fecha. Sentiremos cada protuberancia en la pista, el peso del coche al girar, incluso un poderoso choque contra nuestro coche casi nos dolerá a nosotros.

Wreckfest presenta además un sistema de daños dinámico, nada de daños predefinidos, así como un entorno muy destructible en el que no sólo nos llevaremos neumáticos por delante, también veremos como se destrozan vallas o se quiebran muros.

En la esquina inferior izquierda de la pantalla tendremos un mapa de nuestro coche que indicará en tonos naranjas-rojos lo afectados que tenemos motor, carrocería lateral, amortiguadores… los coches son muy duros y aguantan buenos golpes, pero este mapa nos dirá cuándo tenemos que cuidar ciertas zonas para seguir operativos.

Visualmente es una gozada, la cantidad de partículas que provoca cada coche, el humo, una gran iluminación y unos coches que visualmente se destrozan con gran realismo son un regalo para la vista.

Las sensaciones

Wreckfest es una delicia jugable, uno de esos títulos que desestresan de maravilla, que te pones para soltar adrenalina y donde no valen las medias tintas, hay que ser muy burro y a la vez inteligente para destrozar a los rivales sin que nuestro coche quede demasiado tocado.

Cuando nos encontremos en un choque múltiple podemos dejar pulsado cuadrado y nos recolocamos para seguir compitiendo, manteniendo nuestro coche “transparente” durante unos segundos sin que nadie pueda chocar con nosotros, y así poder salir de los atolladeros y que todo siga fluyendo. Por supuesto es una opción.

Además el juego, a pesar de sus físicas realistas, se permite ciertas licencias en post del espectáculo, como que al chocar contra los neumáticos apenas nos ralentice la marcha.

Conclusiones

Wreckfest ha sido todo un descubrimiento, el fruto de muchos años de trabajo para traernos conducción arcade de alto octanaje.

En el catálogo de PS4 no hay muchos juegos así, y aunque el juego no parezca demasiado profundo y pueda ir escaso de contenido, ofrece muchísima diversión y para partidas rápidas puede ser la bomba. Además su multijugador le dará mucha vida.

Variedad de pistas, muchos elementos a desbloquear y unos choques que duelen de verdad son algunas de las características de lo próximo de Bugbear, y no veo el momento de tenerlo en mi catálogo para hacer un poco el cabra.

El juego ya está disponible en PC y llegará a PlayStation 4 y Xbox One el próximo 20 de noviembre.