El miedo, ese sentimiento primitivo e innato del ser humano ligado a la supervivencia de este, un impulso cambiante ligado a la cultura que varía entre distintas épocas, lugares e individuos. El folclore japonés es uno de los más interesantes en esta temática, contando con una abundante cantidad de terroríficas criaturas representadas en el grueso de los yokai y los yurei.

Estos seres del país nipón distan de los espíritus, fantasmas o apariciones que conocemos por Occidente, dado que por estas tierras siempre asociamos estos términos al espíritu de un difunto que es incapaz de ir al mundo de los muertos por la razón que sea, pero en la tierra del sol naciente si que existe una distinción, pudiendo extrapolarse no solo a esta temática, sino a creencias como los espíritus de los antepasados (difuntos) o los espíritus de la naturaleza, que obviamente no son el mismo tipo de espíritu.

La historia de Yomawari: Night Alone, comienza con una escena cotidiana, una pequeña niña saca a pasear a su perro Poro. Durante el transcurso de este viaje un camión arrolla al pequeño cánido hiriéndolo gravemente, y escapando dejando tras de si una gran cantidad de sangre. Ella decide volver a casa con la correa en su mano pero sin el animal, y su hermana sale en mitad de la noche a buscar a Poro, pero pasado cierto tiempo sigue sin regresar y la joven decide salir a la búsqueda de ambos. Una vez que sale de casa se da cuenta de que su pequeño pueblo está repleto de espíritus, seres monstruosos que vagan por la oscuridad de las calles, y nuestra única herramienta disponible será una linterna.

Estos entes malignos son puramente originarios de la cultura japonesa, haciéndolos infinitamente más raro que los espectros que conocemos de la mitología occidental, al menos para todos aquellos que no estén tan familiarizados con ellos.

El título mezcla el sigiloso en medio de la noche, y un fuerte componente de terror en una extraña aventura. Es una maravillosa mezcla de ideas, que tiene lugar en una ciudad desolada y en sus alrededores, donde viviéremos momentos de emoción, y sobre todo un montón de sustos que nos causarán más de un sobresalto. Todos los componentes de los títulos de horror hacen su aparición en el juego, un espeluznante colegio, un santuario shinto sombrío, una fábrica abandonada, campos de arroz barridos por el viento, y muchas otras zonas que visitar que cuentan con un variado surtido de monstruosos seres hostiles, y unas tristes historias de fondo.

Es por tanto muy peligroso salir por ahí, pero al menos contamos con las estatuas del bodhisattva Jizo Bosatsu (estatuas Jizo) conocido entre otras cosas por ser el guardián de los viajeros entre los budistas japoneses, y que actúa en el juego como un puesto de control temporal, en el cual resucitaremos en caso de ser asesinados por alguna de esas demoníacas criaturas, conservando todos nuestros objetos y coleccionables, eso si… ¡No os olvidéis de dejarle una pequeña ofrenda monetaria a la estatua! Son igualmente muy escasas, y nos ofrecen la opción de transportarnos entre las diferentes estatuas que ya hayamos visitado previamente.

Yomawari: Night Alone/htoL#NiQ: The Firefly Diary (PS Vita)

La chica no está totalmente indefensa, pero casi… La mayor parte del tiempo nos lo pasaremos huyendo de los fantasmas, aunque también podemos escondernos entre los arbustos y las señales para evitar ser cazados. Cuando corremos la barra de resistencia disminuye gradualmente, y lo hace a mayor velocidad según crezca el miedo de la muchacha, y cuando su corazón late con fuerza debido a esto, la barra se desvanece casi al instante. Esto no supone un problema en la mayoría de los casos, dado que el paso habitual andando es suficiente para mantenernos alejados de los espíritus malignos, pero hay algunos encuentros donde esta mecánica es enloquecedora, y si no aprovechamos cada pequeño momento que nos ofrece la barra de resistencia para correr, estaremos irremediablemente abocados a morir a manos de uno de estos monstruos.

La mayoría de las veces, por suerte, la niña estará explorando la ciudad, recogiendo llaves y objetos coleccionables para ayudarla durante su camino, utilizando a su vez la linterna para enfocar a los espíritus que tengamos delante y planear así la forma menos conflictiva de pasar cerca de estos. Algunos fantasmas son siempre visibles, pero la mayoría sólo aparecen gracias al haz de la linterna. Su invisibilidad no los hace menos peligrosos, y esto es particularmente difícil cuando se juntan alrededor de criaturas sobrenaturales más visibles que se activan por la luz. Hay otras criaturas que son más sensibles al sonido, requiriendo que pasemos de puntillas, sin dejar de prestar atención a los fantasmas que simplemente se pasean sin más, sin ir hacia nosotros, pero que no dudarán en acabar con nosotros si nos interponemos en su camino.

Hay un variado mosaico de lo paranormal, y si no son abiertamente hostiles lo mejor que podemos hacer es evitar meternos con ellos. Además, aparte de encontrar en ocasiones seres más rápidos que nosotros, no nos libraremos de ser emboscados en más de una ocasión, o que simplemente no tengamos tiempo suficiente para reaccionar cuando aparezca un fantasma. Esto se traduce en una gran cantidad de muertes, quizás más de la cuenta.


El punto más fuerte de Yomawari: Night Alone, de hecho, es su personalidad, que brilla a través de cada escena. El arte en dos dimensiones del que hace gala es precioso, anulando fácilmente las animaciones rígidas, y si bien la historia es muy escueta en palabras, cuenta con un fuerte impacto emocional, que sombrea todo el juego con una sensación de tristeza por la chica que aún no está preparado para hacer frente a su situación.

El apartado sonoro destaca con una gran variedad de efectos sonoros, que añaden un mayor elemento de inquietud a la aventura: rugidos, golpes, gritos, llantos, etc. Con mención especial al ruido de sangre salpicando que escucharemos tras nuestra muerte, con su correspondiente imagen de esta, algo completamente perturbador y más si pensamos que manejamos a una pequeña niña que solamente ha salido a buscar a su perro y hermana. Todos estos elementos encajan a la perfección para generar una atmósfera de angustia e incomodidad.

Conclusión

Yomawari: Night Alone es un juego que será recordado más por su tono y su historia, que por la jugabilidad, pero eso es más que suficiente para recomendarlo. La terrorífica aventura de la niña del gran lazo rojo en la cabeza, y la mochila de conejito en una ciudad sobrepoblada por entes malignos, es muy atractiva y enganchará a cualquier amente del género en apenas unos pocos minutos de juego.

El amplio abanico de fantasmas japoneses hace que dispongamos de un reparto increíblemente único de entes amenazantes, e incluso hay un montón de inofensivos jump-scares que están ahí meramente para mantener constantemente la tensión.

Aunque no está pulido al máximo, Yomawari: Night Alone es una aventura increíblemente aterradora que merece muchísimo la pena, y que supone el desembarco en PlayStation Vita de uno de los mejores títulos que ha tenido el catálogo a lo largo de este año, y probablemente el mejor o de los mejores dentro del género de terror en la portátil de Sony.