Últimamente estamos un poco saturados de grandes obras triple A en la industria del videojuego. Los jugadores somos poco valientes a la hora de lanzarnos a probar nuevos juegos más allá de los puramente comerciales con texturas full HD y una historia más o menos elaborada.

La generación del ‘remaster’

Harto de ver secuelas, refritos, remakes y de que esta generación de consolas sea conocida para el gran público como la “generación del remaster” me pregunto: ¿realmente estamos viviendo una de las peores generaciones en lo referente a las videoconsolas? Repasemos un momento qué nos ha ofrecido (y nos ofrecerá), por ejemplo, este 2016 en lo que se refiere a “videojuegos tochos”.

Navegando un poco por wikipedia he llegado a encontrar un anexo que recopila todos los videojuegos de 2016, tanto los ya publicados como los que lo harán antes de que finalice el año, y resulta muy curioso ver como un número siempre viene a continuación del título del juego en sí.

Tenemos desde Dark Souls 3 hasta Uncharted 4 pasando por el remake de Doom, además antes de que acabe el año tendremos, entre otros, una remasterización del Call of Duty 4 y el regreso de la IP de Ubisoft: Watch Dogs 2. Son sólo unos ejemplos de juegos que hemos tenido este año, el año cumbre (supuestamente) de la generación actual, como veis está plagado de secuelas y remakes.

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Particularmente, a mí, hace tiempo que no me engancha un juego como tal. Últimamente juego por coleccionar trofeos en mi cuenta de PlayStation y cuando consigo los trofeos que me he planteado conseguir el juego va a la estanteria y ahí se queda, hasta que me dé otra vez por jugar a ese título, puede ser dentro de una semana, un mes o, quién sabe, un año. Echo de menos la época de Megaman que te enganchaba y te era prácticamente imposible dejar de jugar o, más recientemente, en mi PlayStation 3 echar más de 400 horas al primer Dark Souls, ¡eso sí que lo disfrutaba! Estaba deseando acabar mis labores rutinarias del día (vease colegio, universidad o trabajo) para llegar a casa y echar el resto del día superando niveles en Megaman o pasear por el mundo de Lordran haciendo “yo qué se el qué”. A día de hoy puedo tener muchas ganas de que salga un juego, le termino y ya, fin de la historia.

Puede ser cosa mía o que sea muy exigente, pero no hay un triple A, en varios años, que me haya enganchado tanto como me está enganchando Viking Squad.

Da igual la historia ¡Quiero acción!

Ha tenido que llegar un juego indie que no aparece ni en la wikipedia a saciar mi deseo por viciarme descontroladamente a “la maquinita”. Un juego que, pongo la mano en el fuego, no lo conoce ni el 20% de las personas que se consideran fans de los videojuegos pero que ha sido el causante de estar mas de 12 horas al día pegado a la pantalla del televisor.

A estas alturas del análisis no vendría mal contaros un poco la historia de Viking Squad. Digamos que no importa mucho ya que rápidamente estás inmerso en un mundo estilo cartoon para liarte a mamporrazos con todo lo que te salga en la pantalla. Pero antes debemos elegir a que vikingo controlar.

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Tenemos un total de cuatro personajes para elegir, cada uno con su arma y movimientos especiales, pero básicamente iguales en la forma. Todos parten desde el nivel más bajo (nivel 1) y a partir de ahí nosotros debemos hacer crecer a nuestro personaje, mejorando las armas con los objetos y tesoros que nos vayamos encontrando a lo largo de la aventura.

Nuestra misión es muy sencilla: debemos abrir las puertas de la ciudad de Valhalla (una ciudad vikinga) que un ser revoltoso y amarillento llamado Loki ha cerrado, siendo para ello necesario encontrar las distintas formas geométricas, que sirven de sello de la puerta, que nuestro querido amigo amarillo ha esparcido por el mundo. Para eso estamos nosotros, para salvar a todo nuestro pueblo y volver a abrir la puerta a Valhalla.

Está bien, soy consciente de que en historia, Viking Squad no va a ganar los Game Awards pero oye, no hay que olvidar que estamos hablando de un videojuego y lo que realmente se premia en estos casos en el nivel de diversión que ofrece la obra, hay que reconocer que Viking Squad divierte y mucho.

Dificultad Vikinga

Para empezar el ritmo del juego es muy loco, apenas hay pausa entre horda y horda de enemigos y, al ser un juego arcade de los de la antigua usanza, cada vez que tengamos un enemigo en pantalla no podremos avanzar ni retroceder en el scroll lateral 2D en el que se desenvuelve el juego, sólo podemos avanzar cuando una flecha (o dedo) nos indica que debemos proseguir nuestra marcha.

A todo ello hay que sumarle la dificultad que posee el juego en sí, no es ninguna dificultad injusta ni nada de ese estilo, sino que es adaptada a tu nivel a los mandos. Me explico, en Viking Squad no hay enemigo injusto, sí que hay enemigos que de dos golpes pueden reventarte, pero son golpes que se esquivan fácilmente, lo único que necesitas es aprenderte sus movimientos y automatizar qué botón debes pulsar.

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Con el stick izquierdo nos movemos en los distintos “railes” que hay en el campo de batalla, digamos que podemos emplear esa técnica para eludir a los enemigos que son débiles o también para cambiarnos de rail e ir sorprendiéndolos con distintos ataques, pero, si queremos esquivar mas rápidamente a los enemigos más grandes o más fuertes, tenemos el botón de L1 para hacer una especie de sprint, así en un abrir y cerrar de ojos nos transportamos a la otra punta del “ring de combate” esquivando más profesionalmente un ataque de área o un golpe fuerte.

Las hordas de enemigos están diseñadas de forma procedural, últimamente bastante de moda, es decir, los enemigos irán apareciendo de forma aleatoria cada vez que juguemos a ese nivel o, lo que es lo mismo, cada partida que juguemos será, casi al cien por cien, única.

Esto incita a la jugabilidad pero también le da ese punto de dificultad que lo hace tan adictivo. Hay situaciones en las que se nos juntarán varios enemigos “sencillos” pero en otras ocasiones tendremos que vernos las caras con enemigos verdaderamente fuertes sumado, a su vez, a algunos sencillos por lo que si no tienes algo de soltura a los mandos, puede llevarte a la muerte o, en el mejor de los casos, simplemente a perder algo de vida.

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La vida no se autorregenera y la única manera de recuperar algo (una cantidad minúscula) de salud es o bien comprando pociones o encontrando, aleatoriamente, algo de comida por el mapeado que te pueda restablecer un poco la vida para afrontar lo que queda de nivel en las mejores condiciones. Eso sí, nunca confíes en esos métodos y cúrate en salud (nunca mejor dicho) intentando sobrevivir a las hordas de la mejor manera posible, es decir, sin perder apenas vida ya que en cualquier momento te puedes topar con algún jefe final que te ponga las cosas muy pero que muy difíciles.

Tu nivel es un tesoro

Tendremos al final de cada zona un jefe final (este no se genera de manera aleatoria) que si nos mata nos hará volver a hacer la zona al completo, aquí no hay ni checkpoints ni puntos de guardado ni nada por el estilo, si mueres: reinicias la zona. Esto viene bien, en algunas ocasiones, para farmear distintos objetos y conseguir que tu personaje sea mas fuerte como, por ejemplo, el caso de los tesoros.

Los tesoros también se generan de forma aleatoria por lo que nunca sabes ni dónde se encuentran ni cuántos vas a conseguir y sirven para subir de nivel al personaje. Cada vez que subas de nivel y vayas haciéndote más fuerte, el número de tesoros que necesitarás será mayor, por lo que si lo que quieres es farmear algunos niveles ten en cuenta que si mueres dos veces en el mismo nivel los tesoros acumulados se perderán, teniendo que volver a buscarlos por el nivel.

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A simple vista puede parecer imposible encontrar, pero nada más lejos de la realidad, en ocasiones lo pueden soltar los enemigos que derrotemos, encontrarlos en cofres cerrados o soltar alguno el jefe final de zona, pero no es una ciencia cien por cien exacta ya que, como he dicho antes, se generan de manera aleatoria, por lo que en algunas ocasiones tu botín final puede ser de cuatro tesoros y en otras encontrar solo uno, así el farmeo tanto de niveles como de tesoros se vuelve muy entretenido y bastante adictivo.

¿Otra vez tú?

Si hay una pega que comentar de Viking Squad puede ser su sistema de combate, ya que en ocasiones puede resultar algo repetitivo, no por nuestro personaje controlable, con el que tenemos posibilidad de hacer combos con el cuadrado y el triangulo o un ataque especial con L1, sino por los movimientos de los enemigos.

Siempre harán el mismo ataque varias veces, nunca cambiarán de técnica ni de golpe, en algunas ocasiones conmutan entre el golpe normal y el golpe cargado pero ya está, no hay mas variedad al respecto, lo que hace que cuando llevas varias horas encerrado en un nivel, ya sea por farmear objetos o por que te has atascado en alguna zona, el nivel de monotonía sea palpable y ahí sí que quieras salir del juego y apagar la consola para desconectar. Si bien es cierto que puede ayudar a aprenderte los movimientos de los enemigos, pero con el tiempo puede resultar algo monótono, ya que no te sorprenderán lo mas mínimo cuando te has enfrentado al mismo “bichejo” durante un par de horas seguidas.

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Lo mismo pasa con los jefes finales, en esta ocasión normalmente tendrán tres movimientos: el golpe normal, un golpe cargado y un ataque de área. Eso hará que una vez visto un jefe final y te hayas aprendido su set de movimientos puedas hacerte una idea de cómo afrontar el combate con los jefes siguientes. Estos aspectos se salvan gracias a su apartado artístico, ya que cada cual es mas divertido que el aterior y en algunas ocasiones resultan bastante imponentes a simple vista.

Compenetración Vikinga

Viking Squad cuenta con dos modos multijugador. Por un lado tenemos el multijugador local, en el que nos podremos reunir con hasta tres amigos más en casa para, entre todos de forma cooperativa, ir avanzando en la historia y subiendo de niveles. Este modo resulta muy divertido y a la vez puede llevar a varias discusiones en casa debido a que la cooperación no ha salido como esparabas y has perecido en las tierras vikingas, si eso ocurre no te queda otra que esperar a que tus amigos acaben la zona para volver a revivir, por lo que tienes bastante tiempo para insultar a tus compañeros por haberte dejado morir.

Por otro lado encontramos el multijugador online que es básicamente igual que el anterior con la única diferencia de no poder quejarte cuando mueres… todo se desenvuelve en el más crudo de los silencios y la angustia va por dentro. O eso, o gritas por la ventana por si te sirve de desahogo.

El ‘Castle Crasher’ de PS4

Gráficamente el juego cumple, no estamos hablando de un juego 3D con texturas hiper-realistas, pero es un juego que cumple y no desentona su estética cartoon con la temática y la jugabilidad que tiene. Digamos que cuadra todo perfectamente. Sin fisuras. Es un juego que puede recordar en prácticamente todo a Castle Crasher y de hecho en varios foros Viking Squad es subtitulado como “el Castle Crasher de PS4″ por lo que si habéis jugado a ese juego sabreís a lo que me refiero.

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En cuestión del audio podemos decir que está bien, pero podría estar mejor. Estamos hablando de un juego que te premia cuanto más tiempo estés en los niveles ofreciéndote tesoros, monedas, armas etc… Pero, en lo referente a la banda sonora, parece que te penaliza si estas mucho tiempo en un nivel, ya que la música puede llegar a ser algo repetitiva y, en ocasiones, puede llegar a ocurrir que “no pega ni con cola” con lo que está sucediendo en pantalla, puedes estar librando una batalla campal de cinco contra uno pero la música suena como si estuvieras en un chiringuito de playa, relajado y tumbado en una hamaca con una caipirinha. Descuadra un poco.

Conclusiones

Viking Squad tiene todo lo que debe tener un juego actual: diversión y adicción. Seas o no fan de los Beat ’em up deberías dar una oportunidad a estos vikingos para descubir, por tus propios medios, un juego que mezcla muy bien la jugabilidad con un toque de dificultad que lo hace situarse entre los tops del año.