En el infinito del espacio, al borde de un misterioso agujero negro, se ha producido la catástrofe. Todo ha fallado. Nada ha ido como estaba planificado. Se ha producido un accidente en la Persistence y toda la misión pende de un hilo.

Iris, la inteligencia artificial de la Persistence, ha intentado clonar a los humanos que han muerto en el accidente, pero las impresiones humanas tampoco han salido como deberían, así que se ha llenado la nave de extrañas figuras semejantes al ser humano, pero vacías, sin vida.

Esos terroríficos seres inundan los pasillos y las estancias de la Persistence, que intenta sobrevivir a tan desastrosa situación. Es por eso que nos ha despertado, para que la ayudemos a permanecer.

Con este interesante argumento empieza nuestra aventura espacial, una odisea teñida de survival horror con toques de roguelike que nos obligará a morir y revivir una y otra vez. Cada vez que perdamos la vida por uno de los misteriosos y solitarios pasillos de la Persistence podremos mejorarnos genéticamente, aumentando nuestras posibilidades de éxito. De esta manera, cada muerte nos acercará más a la victoria.

Morir, resucitar, mejorar

En esto se basa parte de la jugabilidad del título. Durante nuestras hazañas por la Persistence podremos robar las células madre de nuestros enemigos para así poder mejorar nuestra vida y resistencia. También recolectaremos materia oscura con la que podremos, entre otras cosas, percibir dónde están los medio zombies espaciales. Pero hablaremos de las mecánicas de juego un poco más adelante.

Cada vez que resucitemos, la estructura de la nave cambiará. Eso significa que todos los pasillos, trampas, enemigos y mapeado será siempre distinto, lo cual nos asegura horas y horas de diversión sin caer en la monotonía. A esto ayuda que, aunque los enemigos que vamos a encontrar no sean de los más variado, serán los suficientes para hacernos sentir dentro de una película de Alien.

Y es aquí donde toca hablar de las mecánicas que nos propone el título, siendo éstas de lo más divertidas y desafiantes, como ahora podrás comprobar.

Mecánicas de juego perfectamente aplicadas a la RV

Cuando comienzas tus andaduras por la nave espacial lo haces en una localización segura que no muta. En cambio, en el resto del juego, tendremos que hacer frente tanto a las impresiones fallidas de lo que anteriormente fueron seres humanos como a diversas trampas que iremos encontrando a lo largo de la partida.

Para hacer frente a los zombis tendremos varias opciones. Una será defensiva. Cada vez que seamos atacados podremos protegernos con un escudo que crearemos gracias a la materia oscura. Ese escudo solamente dura unos pocos segundos y deberemos activarlo en el momento justo.

Además de protegernos, esta defensa dejará atontado, durante un breve espacio de tiempo, a nuestro enemigo, momento que deberemos aprovechar para atizarle fuerte con nuestra arma.

Una de esas armas, la primera que podremos utilizar, será la cosechadora que, del mismo modo que las habilidades de nuestra protagonista, podremos mejorar. Existen hasta 17 armas que nos ayudarán a enfrentarnos a nuestros rivales. Todas se pueden mejorar, lo cual es necesario para hacer frente a los cada vez más fuertes enemigos.

También podremos atacarles por la espalda, sigilosamente, De esta manera tendremos la oportunidad de extraer sus células madre, algo importante para implementarnos diversas mejoras a nosotros mismos.

Sensaciones

Hasta aquí hemos hablado de las mecánicas de una forma muy general, pero ha llegado el momento de centrarse en un punto muy importante: las sensaciones. En la realidad virtual todo tiene una escala diferente a lo que vemos en una pantalla plana, con lo que incluir las sensaciones se hace vital para entender lo que ofrece este título.

¿Has soñado alguna vez con experimentar las sensaciones de Ripley en Alien? Pues ahora puedes hacerlo. Estaremos, virtualmente (casi literalmente), dentro de una nave espacial, observando en el exterior la amenaza del agujero negro que está próximo a engullirnos. Y parecerá real.

Cuando avancemos por los fríos corredores estaremos recorriendo “realmente” el interior de la Persistence. Y cuando oigamos a uno de los zombis respirar al otro lado de la esquina, sabremos que está ahí, aguardándonos. Sentiremos que nos detecta, de alguna manera, que nota nuestra presencia. Somos su presa. Esto hace que la tensión sea tremendamente divertida y adictiva.

Cuando escuchemos el áspero respirar de uno de nuestros enemigos nos acercaremos cautelosamente a la esquina y echaremos un vistazo rápido. Para ayudarnos a detectar tanto trampas como enemigos tendremos la visión térmica que, por primera vez, la notaremos como algo natural.

En este sentido llevo muchos años jugando a los Assassins Creed. La técnica de la visión térmica es un recurso muy utilizado en dicha saga, al igual que en otros títulos de guerra, por ejemplo. Aunque muy útil, no deja de ser un añadido jugable que nos ayuda a superar un nivel. Pero no deja de ser eso, un añadido, algo artificial. En cambio, en The Persistence, la perspectiva es totalmente diferente ya que, literalmente, estaremos viendo cómo nuestro personaje ve y percibe el entorno; trampas y enemigos incluidos.

Aquí, este recurso, se convierte en parte real de nosotros, ya que somos nosotros lo que recorremos los fríos y peligrosos pasillos de la Persistence.

A esto añado el echo de podernos encontrar a los enemigos de cara o de espaldas, les puedes dar esquinazo, te pueden oír, tú los puedes oír también. Es una especie de “juego del escondite” en el que estás continuamente rebañándote los sesos para intentar llegar al otro lado de la habitación sin que te cacen.

Y esto es muy interesante porque me he encontrado huyendo de un enemigo, metiéndome en un conducto de ventilación y escuchar como el enemigo se arrastraba tras de mí introduciéndose también en el conducto y, girar la cabeza y verlo ahí, junto a nosotros, arrastrándose para darnos caza.

Lo mismo sucede cuando estamos de pie y la copia defectuosa de un humano se abalanza sobre nosotros. Sí, de manera natural activamos el escudo, y de manera natural levantamos el arma derecha y le martilleamos la cabeza a golpes. Gracias a la RV y al sonido tan bien implementado del título, casi que podemos percibir la fuerza del embiste del enemigo y los movimientos de la lucha, lo que eleva cada enfrentamiento a una deliciosa y adictiva lucha por la supervivencia.

Pero esto va a más cuando somos lo suficientemente cautelosos y conseguimos acercarnos por detrás sin que el enemigo nos vea y disparamos la cosechadora de ADN sobre su nuca. Casi que percibimos el movimiento del zombi mientras estamos seccionándole la vida. El sonido de sorpresa, daño y enfado del ser que tenemos, literalmente, ante nuestros ojos, se une al metálico chasquido de la cosechadora, convirtiendo en el interior de nuestro cerebro, todo lo que vemos y oímos, en realidad.

 

También podremos realizar mini teletransportaciones que nos ayudarán a huir de los casi humanos, pero con las que también podremos crear pequeñas trampas para destruir a nuestros enemigos.

Los gráficos, el sonido y la escala de las cosas

El acabado gráfico es sorprendentemente real. El diseño utilizado le da una solidez al entorno como pocos juegos lo consiguen, haciéndonos percibir las paredes como sólidas y no como un simple gráfico que sirve de separación entre una estancia y la otra. A esto también ayuda la proporción de los pasillos, salas y enemigos. Todo está recreado a una escara normal, real.

Es curioso cómo ayuda, a toda esta inmersión, la extraordinaria ambientación sonora. Los silencios de los pasillos, las respiraciones de las copias de ADN andantes, los sonidos de las diferentes armas, contundentes cuando han de serlo, el sonido del escudo, y el ruido ambiente en general. Todo está perfectamente implementado.

Por todo lo que acabo de escribir es que vuelvo a insistir con el tema de la escala de la realidad virtual. Ver cómo nuestro enemigo se abalanza sobre nosotros; nosotros y no un grafico detrás de una pantalla plana, es algo que pone los pelos de punta pero que, al mismo tiempo, resulta divertido. La tensión de no saber si el zombi que tienes de espaldas a ti se va a girar o no cuando estás tras él, hace que la adrenalina se dispare.

Una última cosa antes de pasar a otro punto. El título se juega con DualShock 4, moviendo nuestra cabeza para seleccionar objetos y avanzando y girando con el mando. Tendremos a nuestra disposición todo tipo de configuraciones para poder adaptar el movimiento del juego al modo más natural para nosotros, evitando así los problemas habituales de la realidad virtual. Así que no hay excusa para probar The Persistence.

Otra perspectiva

Los creadores de The Persistence son personas que desde muy pequeños han disfrutado del mundo de mundo de los videojuegos en compañía. Y han querido trasladar esa realidad a un título como este.

¿La forma de conseguirlo? Haciendo que, mediante el móvil, una persona pueda ayudarnos (abriendo puertas, o cerrándolas, o marcando a los enemigos) o pueda fastidiarnos (abriendo puertas que nosotros hemos cerrado y por las que se pueden colar los enemigos sin que nos demos cuenta). Así que la diversión en compañía también está asegurada.

Conclusión: uno de los grandes

The Persistence se ha ganado por méritos propios el estar entre los más grandes de la realidad virtual de PlayStation. Hemos vivido (vivido como nunca) la experiencia de recorrer las tierras de Skyrim. Nos hemos acongojado recorriendo la tenebrosa mansión de los Baker. Y ahora nos toca disfrutar, perdidos en la inmensidad del espacio, de los peligros de la Persistence.

Estamos ante la mejor experiencia de ciencia ficción que podemos llegar a experimentar. Es como vivir una película de Alien. Durante unas nueve o diez horas disfrutaremos y sufriremos con las sorpresas que nos depara el sistema procedural de creación de escenarios de este título.

Totalmente imprescindible si quieres vivir el terror, el suspense, la ciencia ficción y survival horror. Y toda esta vivencia la disfrutaremos con doblaje en inglés y subtítulos en castellano.

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