Tras su estreno en PC el pasado año, el título de acción y plataformas The King’s Bird alza el vuelo una vez más y se estrena en PlayStation 4.

The King’s Bird es un juego que requiere de mucha pericia y cuidado, pero una vez logrado esto lo disfrutarás sin mirar atrás.

Nada más iniciar te encontrarás un poco perdido a nivel argumental, un apartado que no es el fuerte del juego y tampoco intenta serlo.

La historia del juego es un tanto confusa y al final del día se deja a libre interpretación de quién juega, pero el uso de gestos para intentar darnos una idea general de lo que está sucediendo es una idea acertada y bien aplicada.

Una de las pocas cosas que podrás deducir sin temor a equivocarte es que te encuentras prisionero. Prisionero en una gran ciudad que no te permite moverte con toda la libertad, que te gustaría, pero por azares del destino eso cambiará muy pronto.

The King’s Bird es un juego que entra por los ojos y prescinde del exceso de texto.

Libertad

Tras un inicio confuso y la sensación de estar en una jaula, The King’s Bird cambia de rumbo y nos lleva a experimentar la libertad. Libertad para volar por donde te apetezca, libertad para llegar a tu destino de muchas formas y la sensación de que algo más grande te espera adelante.

Puedes combinar las tres opciones básicas del juego (obtener impulso, planear y saltar) para superar todos los obstáculos que te encuentres en tu camino, pero también tendrás que tener en cuenta factores como la distancia o el tiempo que puedes permanecer en el aire si no deseas terminar como Ícaro.

Pero esto no termina aquí, no, también tienes la posibilidad de usar el entorno a tu favor para encadenar toda clase de piruetas o salvar situaciones que parecían absolutamente perdidas.

Sí, puede que la curva de dificultad del juego no comience desde abajo, pero una vez te acostumbras a los controles serás capaz de realizar maravillas en el aire y te darás cuenta de que, al contrario a lo que parecía, no es un juego injusto o que busque castigarte.

Pese a ser un juego que requiere precisión, el hecho de tener muchas formas de seguir adelante te permitirán probar y arriesgar.

Cada zona cuenta con su propio nombre y esta a su vez se divide en varios niveles en los que tendrás que recolectar cierto número de plumas, algo que sin duda es complicado.

Como consejo, debes tener en cuenta que el primer nivel será el más fácil, y a partir de allí la dificultad sólo aumentará. Puede que en un principio el diseño te parezca sencillo, pero la dificultad también radica en la ubicación de las plumas, la distancia entre los objetos o el espacio para maniobrar.  Eso sí, como te hemos dicho antes no existe una sola forma de completar tu misión, y aquí ya está en tus manos que tan creativo puedes ser.

Y no olvides que, pese a que cada nivel cuenta con muchos checkpoints, salir de estos sin completarlos significará perder todo nuestro progreso y tiempo acumulado.

La sensación de satisfacción tras superar un nivel que parecía imposible es algo sin igual.

¿Necesitas relajarte?

Sí, antes hemos mencionado que en principio te agobiarás con este juego, pero también es verdad que muchos de sus preciosos apartados son la cosa más relajante que verás, y contrarrestan muy bien la frustración de morir constantemente.

Los colores y el movimiento de nuestra protagonista son suaves, mientras que las trampas se encuentran bien resaltadas para que no puedas confundirlas con algún otro elemento en pantalla. Una mezcla entre lo rural y lo urbano con ciertos toques que recuerdan un poco a la estética griega/romana.

Como te estarás imaginando, un juego así no suele sufrir caídas de frames y si bien nosotros hemos tenido algunas lo atribuimos al hecho de ser una versión jugada un poco antes de lanzamiento oficial. Tras este, no hemos vuelto a tener ninguna.

El juego cuenta con su propia mitología. Esta no se termina de explicar de una forma un todo clara y eso da lugar a interpretaciones y teorías.

En lo que a su Banda Sonora respecta, The King’s Bird tiene una que es casi tan hermosa como sus gráficos, y cuentan con el punto a favor de saber transmitir las emociones de personajes que en principio son mudos y carecen de diálogos.

Si bien a veces pecan de repetitivas, las melodías que podremos escuchar también funcionan como anti-estrés  e impedirán o reducirán la frustración al morir.

Ten en cuenta una cosa, todo esto está dicho desde el punto de vista de alguien a quien le ha costado un poco, pero si ya tienes experiencia o no temes a nada, la combinación de escenarios, piruetas, música y fluidez te dejarán anonadado y te permitirán disfrutar de una sensación de auténtica libertad desde el primer momento. 

Conclusiones

Con el estreno de en PlayStation 4 de The King’s Bird, su estudio desarrollador Serenity Forge presenta un juego humilde pero precioso que busca expandir los horizontes de su público objetivo en consolas.

Todos sus elementos combinan demasiado bien y son disfrutables con un DualShock 4. Es complicado pillar las mecánicas a la perfección en sus primeras pantallas (el tutorial pese a mostrarte lo básico varía mucho con lo que te encontrarás) pero si lo logras te sentirás muy bien.

Precisión, un buen timing y concentración es lo que necesitarás para disfrutar de sentirte realmente libre y poder volar.

¿Donde comprarlo?

Puedes hacerte con The King’s Bird en formato digital a través de la PlayStation Store. El juego no cuenta con voces, pero los pocos textos que encontrarás se encuentran traducidos al español.