Introducción

Antes de abordar Squishies, tan sólo unas breves divagaciones. Puede que si eres un ávido lector de análisis, como a fin de cuenta somos todos los aficionados, pienses que los reviewers somos personas afortunadas. No te voy a decir que no: conseguimos los juegos antes que nadie y, a fin de cuentas, trabajamos en algo que nos apasiona.

Sin embargo, no siempre toca lo que uno quiere. A veces nos mandan títulos que nadie ha pedido y que no obstante analizamos, porque en Sonyers tratamos de ofreceros siempre contenido genuino y eso incluye análisis que no veréis muy a menudo.

Así que cuando salió a la palestra este Squishies, me ofrecí voluntario para analizarlo como Don Quijote a la carga contra los molinos, sin tener muy claro a qué me enfrentaba. Esto puede desembocar en encontrarte con el típico juego discreto o bien llevarte una gran sorpresa; y en este segundo caso, la sorpresa puede ser en el buen sentido… o en el malo.

Una buena idea

Los squishies (unas criaturas con forma de albóndiga bastante saladas) son la excusa para introducirnos en un tipo de juego que no es nuevo y consiste en dirigir una bola por el escenario, desde el punto de partida hasta el objetivo. Me viene a la cabeza el legendario Marble Madness, que era algo similar.

Squishies 1

De este modo, usando ambos Move (imprescindibles), podemos soplar o bien absorber el aire, como si tuviéramos una especie de aspiradores. Esto empuja o bien atrae a las criaturitas, de forma que debemos conducirlas cuidadosamente a lo largo del escenario, evitando fundamentalmente que caigan fuera del mismo.

Dicho así igual te has quedado un poco frío, pero la idea funciona bien. Los Move en este caso forman parte de una especie de vaina voladora, como las de Star Wars Episodio I, de modo que nosotros somos en realidad otro pequeño squishie a bordo de su flamante bólido. Cada Move representa uno de los motores, que como ya he dicho lanzan o absorben aire. Podríamos haber sido cualquier otra cosa, ya puestos.

Squishies 2

Los escenarios comienzan siendo muy sencillos, pero no tardan en complicarse, con diferentes alturas, recovecos escondidos, mecanismos y otros personajes con los que debemos interactuar a fin de conducir a los squishies sanos y salvos hasta sus objetivos en forma de esferas radiantes. Por el camino podremos recoger unas gemas, aparte de unos huevos escondidos; si además completamos cada nivel en un tiempo límite, conseguiremos el 100% por así decirlo. A lo largo de cada pantalla hay varios checkpoints que nos permiten empezar desde ese punto en caso de precipitarnos al vacío, con vidas infinitas como viene siendo habitual en estos tiempos.

El juego, a pesar de ocupar 1GB, presenta la nada desdeñable cantidad de 100 escenarios, repartidos entre cinco mundos distintos con sus propias características, en razón de 20 escenarios por mundo. Como ya he dicho la idea funciona bien, siendo Squishies en realidad un juego que combina puzzles y habilidad, todo en uno.

Controles demenciales

Hasta aquí bien, ¿no? Lástima que los controles hayan sido concebidos como una tortura para los sentidos. Squishies es el primer título para realidad virtual de Brainseed Factory, pero no se entiende -ni se justifica tras dos años de vida de PSVR- que los desarrolladores no hayan tomado ideas de otros juegos que usan los Move con mucha solvencia.

En su lugar, lo que tenemos aquí es un método de control que sencillamente arruina la experiencia de juego, frustra, marea e incluso repercute en los gráficos, como veremos más adelante.

Squishies 3

Me resulta muy tedioso hablar de esto, pero baste decir que nosotros como jugadores, dentro de nuestra vaina, debemos girar alrededor de los escenarios, acercarnos, alejarnos, subir y bajar. Tratad de imaginar que cada uno de estos movimientos (literalmente) se hace complicado, difícil y poco intuitivo, con una distribución de los botones y un manejo de los Move sencillamente inexplicables.

No hay muchos juegos con semejantes problemas de control, pero cuando aparecen enseguida recuerdas lo fundamental que es a la hora de jugar. De hecho un control amigable es algo imprescindible, más si cabe en realidad virtual, donde la sensación de inmersión se dispara.

¡Vuelven los mareos!

Y así como quien no quiere la cosa, yo mismo, que tengo un estómago de plomo e incluso me cabreo cuando en los análisis de juegos para PSVR se sigue hablando de mareos, como si las gafas acabaran de salir al mercado… Yo mismo, decía, me veo en la obligación no sólo de mencionar el tema de los mareos, ¡sino hasta de dedicarles un apartado!

No es para menos. Imaginad que cuando queréis girar la cámara lo hace en dirección contraria, que al tratar de avanzar subís o bajáis de altura, que sin daros cuenta ampliáis o reducís el escenario… Amigos, ¡qué tormento!

Si todo esto ya de por sí confundiría frente a un televisor, en realidad virtual directamente marea y, lo que es más importante: es sencillamente imperdonable a estas alturas.

Apartado técnico

Entrando en el apartado técnico, resulta que Squishies luce de maravilla, teniendo en cuenta que hablamos de un desarrollo indie que tampoco pretende tirar la casa por la ventana. Pero en cualquier caso vamos a encontrar unos escenarios coloristas y muy definidos, con un diseño de niveles inteligente y elementos bastante variados. Además, todo fluye a unos consistentes 120fps de forma nativa.

Los propios squishies, así como el resto de personajes, destilan carisma, tienen mucha gracia y están bien realizados. Además, como ya he mencionado, el cambio de ambientación entre los distintos mundos le sienta muy bien al juego.

Squishies 4

Ahora vamos con el gran pero, que ya os adelantaba unos párrafos atrás. ¿Pueden los controles afectar negativamente a los gráficos? Pues sí, ya lo creo. ¿Cómo es esto? Os lo explico.

Squishies nos pone alrededor de unos escenarios que son como dioramas vistos desde lejos, pero que lucen muy bien de cerca, haciéndonos disfrutar de su buen acabado y metiéndonos de lleno en la acción. El problema es que jugar de cerca se hace prácticamente imposible debido a los controles infernales, por lo que no tardaremos en alejar el zoom al máximo para, desde la distancia, tratar de conducir a los squishies lo mejor posible. El resultado es una notable pérdida de definición, pero también de inmersión.

Salvando las distancias, imaginad que jugáis a Sonic Mania, pero en vez de ir avanzando por cada nivel, lo veis al completo y en miniatura ocupando toda la pantalla de la tele. Por ahí van los tiros.

Squishies 5

El apartado sonoro raya a buen nivel, con unas melodías agradables que suenan mientras jugamos. Los efectos de sonido no son especialmente abundantes, pero cumplen. Me atrevería a decir, de hecho, que el sonido es lo único que permanece inmaculado a pesar de unos controles que lo salpican todo.

Editor y comunidad online

Vamos a dejar un cierto regustillo bueno y es que Squishies incluye un interesante editor de niveles, cuyas piezas disponibles aumentan a medida que completamos el modo Historia, en forma de objetos desbloqueados. A la larga tendremos una muy buena cantidad de elementos para idear y plasmar niveles de lo más variopintos.

Además de crear, vamos a poder compartir nuestras obras, así como probar las de otros jugadores en lo que pretende ser una participativa comunidad online. Puedes puntuar los niveles de otros y valorar su dificultad.

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Conclusión

Algo que muchos jugones criticamos de los medios es que hay títulos aparentemente relegados a una nota máxima de en torno al 7, sencillamente porque no han sido anunciando a bombo y platillo. Uno pensaría que algunos de estos juegos sirven incluso de chivo expiatorio para compensar los 9 que cascan a los desarrollos triples A, así que a poco que fallan les ponen notas bajísimas buscando una falsa equidistancia.

Bien, tened muy claro que en Sonyers no hacemos eso y, aunque así fuera, éste no es ni remotamente el caso. Soy consciente del trabajo que hay detrás de cualquier videojuego y de la ilusión con la que probablemente se lanza al mercado, especialmente por empresas pequeñas. No me tomo ningún título a la ligera.

El problema de Squishies es que es injugable. ¿Cómo calificas eso? Tienes una buena idea, la llevas a cabo sobre escenarios bastante interesantes, te curras un montón de ellos, añades un editor y todo un soporte para la comunidad, mimas los gráficos y el sonido… y sin embargo el resultado final frustra, marea y termina por arruinar toda la experiencia.

Tal vez desde Brainseed Factory saquen un parche para los nefastos controles de Squishies, en cuyo caso la nota que vamos a darle al juego cambiaría radicalmente (y nos reservamos el derecho de actualizarla). Sin embargo, como siempre digo, nunca entenderé cómo se aventuran a lanzar algo así y dárnoslo para que lo analicemos.