En estas fechas tan señaladas, cuando la Navidad invade nuestros corazones… tranquilos, no corráis que no voy a repetir el discurso del Rey, vosotros ya sabéis perfectamente lo que pasa en estas fechas. La gente se junta, las familias, los amigos, se come sin conocimiento, se regalan bienes materiales y buenos deseos y también hay mucho tiempo para jugar.

Por eso en este artículo te quisimos recomendar los mejores juegos para estas Navidades, porque la mayoría de los títulos que se lanzan al mercado son experiencias individuales, bien juegos en solitario, bien con multijugador en línea, pero donde uno juega en su casa solo contra rivales o compañeros que pueden estar a miles de kilómetros de distancia.

Por eso conviene tener juegos “sociales” entre nuestro catálogo, y cuando hablamos de juego social inevitablemente nos viene a la cabeza la palabra PlayLink. Una línea de títulos que pueden controlarse casi por completo desde un Smartphone, pensados para el juego en grupo, para que mucha gente se una con sus móviles o tablets y le sea sencillo disfrutar de los videojuegos aunque no esté habituado a darle a la consola.

Hoy nos toca analizar uno de los últimos en añadirse al todavía corto catálogo de PlayLink, Saber es Poder: Generaciones, una secuela/expansión del original Saber es Poder que nos vuelve a proponer un concurso de preguntas para demostrar quién sabe más, o quién es el más rápido respondiendo. Sometemos al juego a su prueba final, el veredicto. Si queréis participar en ella seguir leyendo…

Saber es Poder: Generaciones. ¿Cuánto sabes de cada época?

Os he dicho que Saber es Poder: Generacionesera una secuela/expansión pero realmente no es ni lo uno ni lo otro. Simplemente es una variante del original Saber es Poder, uno de los cuatro primeros juegos de PlayLink, pionero junto a Intenciones Ocultas, ¡Has sido tú! y Singstar: Celebration. Diferente menú, nuevos personajes, mismo presentador, misma dinámica de juego y misma prueba final.

La novedad, la gran variante del título, consiste en que en lugar de estar enfocado a las preguntas por categorías (cultura general, geografía, arte, historia, deportes…) sin importar la época aquí se crea una estructura de preguntas por cuatro grandes grupos: Años 80, Años 90, Años 2000 y Años 2010.

Esta división resulta interesante, pues podemos adaptar las pruebas a “la generación” que esté jugando en ese momento, o escoger una época que no nos sea tan común para hacer la partida más difícil, aunque no habría estado de más la opción de poder seleccionar aleatoriamente o mezclarlas todas, convirtiéndolo así en algo muy similar a lo que ofrecía el original.

Nuevo envoltorio, mismo caramelo

Porque en el fondo el juego, salvo ese aspecto de elegir época, es prácticamente idéntico al anterior. Lógicamente tenemos preguntas nuevas – sólo faltaría… – pero una vez escogidos los años volvemos a tener que elegir categorías, aunque en este caso las preguntas están algo más enfocadas a la cultura del entretenimiento y hay mucho cine, series, música…

Se sigue contando con la narración en castellano del popular presentador y humorista Dani Mateo – la polémica con la bandera tal vez fuese el motivo de la escasa publicidad del juego, pero ese es otro tema – y de nuevo hasta seis jugadores tendrán que escoger un personaje gracioso, tomarse una foto para que salga su cara en los marcadores, tratar de ganar el mayor número de puntos posible para tomar ventaja en la prueba final, la Pirámide del Conocimiento, en la que tendremos que seguir respondiendo, ir escalando y llegar el primero a la cima, logrando quedar intelectualmente por encima de nuestros amigos o familiares y recibiendo en nuestro móvil una perla de sabiduría que ya será cosa nuestra compartir o no.

Las mecánicas de juego son iguales que el anterior – podéis consultar su análisis aquí – pero en resumen la gracia de las pruebas es poder “sabotear” a nuestros rivales para entorpecer sus respuestas, llenando de moco verde sus pantallas (que tendrán que apartar deslizando rápidamente el dedo en la pantalla táctil), plagar sus pantallas de minas, ocultarle letras, ponerle candados que tendrán que abrir pulsando sobre ellos antes de poder ver nada, congelar los botones de respuesta… lo normal es que los jugadores se unan enviando esas trampas al que va primero, y esto hace que al final las partidas estén más o menos igualadas hasta la recta final.

Además de las trampas, que son acumulativas, también tenemos potenciadores, podemos doblar nuestra puntuación o incluso apostar a que determinado jugador acierte la siguiente prueba. A la hora de escoger tipo de pregunta cada jugador votará, en caso de empate decidirá el azar y siempre podremos usar la jugada especial para imponer nuestro voto aunque no tengamos la mayoría, que le da un puntito estratégico al asunto.

Diversión en dosis pequeñas

Como veréis si habéis jugado al anterior la jugabilidad apenas ha cambiado. Es cierto que algunas pruebas no se limitan a elegir entre cuatro respuestas, sino que plantean retos táctiles como unir preguntas con respuestas o escoger la vocal que complete la respuesta en una suerte de panel de ruleta de la fortuna, pero por desgracia hay pocas pruebas así y la variedad es muy limitada.

Además el juego en sí, todas las rondas de preguntas y la prueba final, no suelen llevar más de media hora y una vez completado es más de lo mismo, por lo que tampoco ofrece demasiados incentivos para rejugarlo en ese mismo momento (lo mismo que sucede cuando terminamos una partida a un juego de mesa, vaya). Está claro que siempre se puede echar otra partida, saldrán preguntas distintas y pruebas nuevas, pero tal vez un mayor número de pruebas y más variedad no habrían estado mal.

El concurso en sí es el modo principal, aunque luego podemos escoger la opción de una partida aún más corta o participar en pruebas sueltas. Tampoco hay mucho más, y tampoco puede haberlo.

Es posible que el juego esté limitado en sí mismo por su propuesta, no deja de ser un concurso de preguntas y respuestas, así que tampoco puede dar mucho de sí jugablemente, y aunque es posible que no dure mucho tiempo en nuestra consola ni puede llenar toda una tarde de juegos, al menos el rato que estemos con él pasaremos un rato divertido y el asunto de los “piques” y las trampas a los demás están muy bien pensados y funcionan de maravilla.

Apartado técnico

El juego resulta también muy continuista en los gráficos como no podía ser de otra manera. Poseeun aspecto visual muy correcto y apropiadopara el tipo de juego que es, todo muy colorido, personajes tronchantes, mucha luz y confeti… todo lo que se podría esperar.

Además la información se muestra de manera muy clara en la pantalla de nuestros móviles o tablets, cajas grandes para responder, respuesta inmediata… es importante además porque en este juego responder una décima de segundo antes que tu rival la misma respuesta válida te hará ganar más puntos, por lo que la velocidad de respuesta es clave.

Respecto al sonido también muy correcto, melodías de tono festivo, sonidos graciosos y la voz en castellano de Dani Mateo, que ameniza la partida con algún que otro chiste aunque en este sentido noto un ligero descenso del humor respecto a la edición anterior, podría potenciarse más la narración o hacerla un poco más interactiva.

Mencionar también, aunque esta parte si ya habéis probado PlayLink os la sabréis, que el juego requiere instalar en cada teléfono/Tablet en la que se vaya a jugar la aplicación (en Apple Store, Google Play o Amazon AppStore) y que todos los teléfonos se conecten al mismo Wifi, pudiendo también hacerlo a la PS4 y que ésta haga de punto Wifi. Sigue siendo un poco rollo tener que hacer todo esto antes de empezar a jugar (una pega de PlayLink que comentamos en el podcast dedicado a esta tecnología) pero una vez superado el trámite ya se puede empezar a disfrutar, rara vez hay problemas de sincronización o compatibilidad con teléfonos, incluso modelos de 5-6 años.

Conclusiones

Saber es Poder: Generaciones es una continuación digna de Saber es Poder, sin apenas innovación, pensado para aquellos a los que les gustó el primero y necesitan refrescar las respuestas, aunque no ofrece demasiados motivos para elegirlo frente al primero porque en el fondo ofrecen casi lo mismo, si bien el original está a mitad de precio.

El juego cumple su cometido, entretiene, resulta una gran opción para sacar en una fiesta y su precio, menos de 20 euros, hace justicia a lo que ofrece.

¿Podría dar más? Claro, Wish Studios no se ha complicado la vida, la propuesta es simple y directa, lo que ofrece lo ofrece de forma impecable y asegura un rato divertido. Si lo acompañáis de unas buenas palomitas o hacéis que el que pierda pague las cervezas la cosa todavía será mejor.

Donde comprarlo

Oferta