Se veía venir. Hay estudios en este mundillo de los videojuegos que no saben hacer juegos malos, que incluso en sus horas más bajas te saben lanzar un título que supera en mucho a la competencia, que incluso les hace quedar mal. De hecho hay estudios a los que apenas sí les recordamos que tuviesen horas bajas alguna vez…

Hablamos de Naughty Dog, de CD Projekt RED y por supuesto hablamos de Rockstar, una compañía que cocina sus juegos a fuego lento y los resultados son espectaculares. No necesitan los americanos lanzar títulos anuales porque cada lanzamiento que arrojan al mercado vende tanto que se pueden permitir un juego por generación, e inmediatamente ese juego se convierte no sólo en favorito en echarle el lazo a todos los premios anuales, también a los premios virtuales que no se reparten pero que todos los fans damos, el de mejor juego de la generación.

Hoy analizamos Red Dead Redemption 2, y sabemos que lo hacemos con bastante retraso. Hemos querido exprimir el vasto y salvaje mundo que se nos presenta, un mundo vivo, en movimiento, que impresiona a la vista y no deja de sorprender en los detalles más insignificantes. ¿Cabalgamos?

Red Dead Redemption 2: Los últimos coletazos de la vida vaquera

Una de las grandezas de los juegos de Rockstar es su guion, su narrativa, la forma que tienen de contarnos historias, de profundizar en temas adultos y valientes, de mostrar crudeza y derrochar verdad, de trascender como videojuego y convertirse en referentes culturales, en ejemplos de libro para exponer cuando alguien si quiera dude en calificar esta industria como arte.

Tras ocho largos años de espera nos encontramos a Arthur Morgan, un cowboy ya entrado en años, en vivencias, un tipo duro pero justo, un ser imperfecto al que iremos conociendo a lo largo de la aventura, al que iremos queriendo, más incluso que lo que quisimos en su día a John Marston, y esa tarea no era nada fácil.

Morgan forma parte de una banda de forajidos, la banda de Van der Linde, un grupo pintoresco de nómadas que se pasan la vida huyendo. Huyendo del acoso de las autoridades, del progreso, huyendo del tiempo y la civilización que amenaza con acabar con un estilo de vida que los años van borrando como nieve a las huellas de caballo.

En este grupo hay de todo, hermanamiento, luchas de poder, quizás lo único que tengan en común es una dudosa moralidad, pero el sentido de pertenencia, de familia, les mantiene unidos pese a las inclemencias, pese a las persecuciones. Deja tu dinero en esta caja, colabora con la comunidad en vez de comprar un arma más potente o decorar tu rincón en el campamento Un gesto simple pero cargado de significado.

Hay dos cosas que hacen que este Red Dead Redemption 2 trascienda… bueno, hay muchas más, pero hablando de la historia adoro la forma en la que Rockstar no tiene que separar misiones de “Campaña Principal” donde nos cuentan una historia y “Misiones Secundarias” que no aportan casi nada a la narrativa y sirven para aumentar las horas de juego y completar un porcentaje. Esa práctica que hemos visto tantas veces en mundos abiertos, en Assassin’s Creed Odyssey o el último Just Cause 4, sin ir más lejos.

No, aquí la historia no está fijada en determinados puntos, aquí flota en el aire, te la encuentras de frente en las narraciones del propio Arthur con voz en off, en conversaciones de misiones y también en las que escuchamos casualmente entre dos personajes de escasa importancia… en apariencia. Porque en este mundo cualquier rincón puede esconder una historia, cualquier charla puede arrojar luz y oscuridad, y ningún viaje resulta igual al anterior.

El otro aspecto que me ha enamorado del juego es la evolución de Arthur Morgan y cómo está construido su personaje. Rockstar es maestra en diseñar personajes, hacerlos imperfectos, empatizar con ellos pese a que no sean modelos de buena conducta, comprender sus errores, enfadarnos con ellos por sus decisiones, amarlos, reírnos con ellos y emocionarnos. Lo hicimos con John, lo haremos con Arthur.

Aunque el juego lleva ya un tiempo a la venta no quiero entrar en detalles. Es cierto que la historia arranca lenta, y que es un juego que narrativamente tarda en ponerse en marcha, pero cuando la maquinaria empieza a coger velocidad… además el nivel de trabajo de cada personaje de la banda es magnífico, todos tienen su personalidad, no hay caracteres planos, algunos me gustan más, otros menos, pero ninguno me deja indiferente, y eso es algo de gran mérito en un mundo abierto con tanto NPC.

El juego presenta más de 100 historias y su modo principal nos puede llevar tranquilamente más de 40 horas, que se pueden ir a la centena si nos detenemos en las secundarias… y si eso os parece poco está también Red Dead Online… vaya, que si medimos la relación calidad/horas/precio no se nos ocurre ningún juego que ofrezca más por menos.

Mundo abierto, mundo vivo

Una de los aspectos en los que más incidía Rockstar durante la promoción de Red Dead Redemption 2 era que se nos ofrecería un mundo vivo como nunca antes lo habíamos experimentado. Muchas compañías se atreven a soltar esas palabras sin ponerse colorados aunque sus supuestas innovaciones fueran ridículos añadidos.

Pero aquí el concepto de mundo abierto toma otro significado y el juego nos ofrece un mapa lleno de vida, plagado de detalles, tantos que a veces uno llega a olvidar que está dentro de un videojuego, que no importa si lleva 50 horas echadas porque su capacidad de sorpresa es infinita.

Lograr esto a nivel técnico es brutal, y aunque comparto el GOTY 2018 para God of War que le han dado en varios eventos, reconozco que tiene más mérito y es mucho más laborioso construir un mundo tan amplio – el tamaño del mapa es enorme, de los más grandes que ha hecho el estudio – y lograr que cada personaje tenga una interacción, una voz, que todo resulte tan natural, tan absurdamente lógico que uno piensa… ¿por qué no todos los juegos serán así?

Es difícil ponerse a listar ejemplos porque este análisis quedaría demasiado largo. No solo se trata de los conejos correteando por el campo, ni una brutal pelea entre un oso pardo y varios lobos que le acorralan, también la forma de comportarse de un matrimonio cuando provocamos a la mujer, el reflejo de nuestra reputación cuando volvemos a un pueblo en el que realizamos un crimen, cómo los personajes recuerdan y actúan en consecuencia.

Porque Red Dead Redemption 2 implementa de forma magistral el nivel de reputación, que también irá a favor nuestra si nos dedicamos a realizar favores, a ayudar a los necesitados y veamos cómo a nuestro paso la gente nos saluda con amabilidad, celebran nuestra llegada, incluso nos hacen descuentos en las tiendas. Eso sí, hacer el mal y veréis el efecto contrario.

Toda acción tiene sus consecuencias, y en el Salvaje Oeste no te puedes relajar. En cualquier viaje hacia una misión nos podemos cruzar con un atracador asaltando a una familia, y de golpe nos vemos con el desafío moral: ¿Ayudar o pasar de largo? Incluso si nos paramos no sabemos si la cosa puede solucionarse o ponerse fea. ¿Sacar el arma o calmar los ánimos? ¿Qué tal ser el primero en disparar y aprovechar el factor sorpresa? ¿Y si la familia lleva un cargamento valioso y no dejamos testigos?

Por eso la “Barra de Honor” será importante, y también podremos mejorar nuestro nivel de búsqueda con un soborno. El único problema es que a veces, por decisiones de diseño en el mapeado de los botones y el contexto, podemos “liarla parda” sin querer y pasar de un extremo a otro, ir de buen samaritano y que aquello acabe como en Puerto Urraco, pero sobre ello ya profundizaré en la jugabilidad.

La personalización del caballo

Otro de los puntazos de RDR2 es el asunto del caballo. Y no, no me refiero al tamaño de los testículos que se encoje con el frío – hasta ese punto llega el juego en realismo – sino a la relación que Rockstar nos anima a lograr con él.

Durante la aventura podemos comprar un caballo, ponerle nombre, personalizar su aspecto, el tipo de crin, la cola, el color, un sinfín de aparejos… además de poder darle de comer (con un catálogo de productos inmenso), cepillarle, calmarle cuando se ponga nervioso ante algún animal… si nos preocupamos de cuidarle iremos mejorando nuestro vínculo con él, y mejorarán sus prestaciones, más velocidad, mayor resistencia…

Pero… ¡ay! El caballo puede morir, nos podemos despeñar, puede acabar mal en un tiroteo… este hecho hace que nos pensemos mejor donde nos metemos, medir nuestros pasos, porque siempre tenemos la opción de espantar al animal, alejarle del peligro, desprendernos de la ventaja de ir en montura para protegerle…

Y he dicho que Rockstar nos anima a cuidar el vínculo, pero está en nuestra mano hacerlo o no, siempre podemos robar otro caballo, no cuidarle, no preocuparnos por eso. Es tu partida, es tu juego. Igual que podemos llevar a nuestro personaje aseado, limpio, bien vestido, incluso afeitado, o llevarlo hecho un pordiosero… eso sí, en algún momento de la aventura se nos requerirán unos mínimos parámetros de higiene, pero es decisión nuestra ir como un vagabundo o llevar a un vaquero de punta en blanco con un extenso catálogo de ropas y accesorios.

Pero para ello harán falta dólares, y conseguirlos no es fácil. Ya he mencionado que podemos dejar la cantidad que queramos en la caja comunitaria, pero también en comprar ropa, decorar la “tienda” de campaña, ir a la peluquería, equiparnos con comida y potenciadores de resistencia o concentración para el Dead Eye… Hay mucho que comprar y cuesta conseguir pasta, así que la acción de registrar los cuerpos que vayamos dejando a nuestros pies será tan habitual que habría agradecido una recogida instantánea porque quita demasiado tiempo.

Un juego de gatillo fácil

Red Dead Redemption 2 a nivel jugable es bastante continuista respecto al primero, aunque sabe mejorar en lo poco que éste cojeaba. Debo reconocer que me ha sorprendido lo poco necesarias que suelen resultar las coberturas – salvo en ocasiones de clara inferioridad – porque el señor Morgan sabe manejarse con un arma como nadie.

Tampoco esperéis que nos pasemos la mayor parte del juego apretando el gatillo, mucha gente se ha quejado de lo contrario, no son muchos los tiroteos, casi diría que hay más en un Uncharted, lo normal es ir de acá para allá con el caballo, viajes largos que a veces pueden resultar algo aburridos, aunque el juego sepa ofrecer montones de “entretenimientos” para que uno encuentre cosas que hacer aunque le proponga vagar un rato.

En este sentido existe gran variedad de misiones, desde los típicos robos, extorsiones y asaltos a diligencias hasta espectaculares misiones subiendo a bordo de un tren en marcha, juegos de mesa, asistir a un espectáculo en el Saloon, la caza o la pesca… nuestro DaniJunny reconoció haberse pasado dos semanas simplemente cazando… ¿Qué juego consigue eso?

Seguramente pasaremos la mayor parte del tiempo jugando en tercera persona, pero el título ofrece la opción de disfrutarlo también con la cámara en primera persona, que para determinados tiroteos puede venir bien y que además puede ser activada en cualquier momento También tendremos varias cámaras mientras vamos a caballo o conduciendo cualquier vehículo, incluyendo una espectacular cámara cinemática de posicionamiento dinámico que al activarla nos trasladará de inmediato a una película del oeste, aunque corremos el riesgo de pegarnos un piñazo de impresión.

El desarrollo está plagado de momentazos, las intimidades de un viejo amigo cubiertas de una torpe capa de rudeza en la caza de un oso, irnos de borrachera y desfasar de lo lindo hasta acabar de barro hasta las orejas. También quiero hablar del Dead Eye, que a veces nos sacará de más de un apuro, un sistema de cámara lenta donde podremos abatir a varios rivales en un segundo y que habrá que usar sabiamente por su tiempo de recarga.

Me ha gustado que además para estas misiones, avanzada la aventura, tengamos que tener muy en cuenta qué vamos a hacer y con qué (y con quién) nos interesa afrontarla, pues esto no es GTA y aquí no podemos llevar 10 armas encima. Un consejo, para sigilo arco mejor que escopeta de dos cañones… donde va a parar…

Pero también toca hablar de lo malo, de lo que hace que, para mí, Red Dead Redemption 2 no sea un juego perfecto. El juego tiene que pagar dos peajes para ofrecer lo que ofrece y por cómo lo ofrece. Me explico:

Por un lado su ritmo. Es cierto que es un juego muy orgánico, donde podemos encontrar una pincelada del gran cuadro que presenta la historia en cualquier lugar, pero para el jugador impaciente resulta por momentos un suplicio, tener un par de horas por delante para dedicarle y comprobar que no hemos hecho realmente nada, sólo llevar a una chica que se cruzó en nuestro camino a la ciudad que dejamos atrás y obtener su eterno agradecimiento. El juego tiene grandeza, pero a veces hay mucho espacio entre sus golpes de genio.

Otra cosa que no me termina de convencer es el asunto de las acciones dependientes del contexto. Cuando planteas tantas posibilidades y ves que los botones de los mandos no dan tanto de sí es lógico que distintas acciones las mapees en un mismo botón, pero que ese botón valga para hablar con un personaje o pegarle un tiro si en el último momento ha hecho un movimiento inesperado que lo haya alejado cambiando el contexto… “Misión fallida, Fulanito ha muerto, reintentar”. Muy frustrante.

Estos dos aspectos, ritmo y control, hacen que a veces la jugabilidad no sea todo lo divertida que quisiera, los tropiezos inexplicables del caballo que arruinan una persecución, el tiempo de respuesta del mando a las acciones del personaje con la excusa de la búsqueda del realismo, esa tosquedad del motor de físicas que presenta Euphoria por momentos… por eso RDR2 es a veces tan grande y a veces tan frustrante, que te hace amarlo tantas veces pero también odiarlo algunas.

Belleza salvaje, sonido salvaje

Hablando del apartado técnico no hay duda. Estamos ante el juego más bestia a nivel tecnológico y más hermoso a nivel gráfico de toda la generación.

Hablamos de un mundo plagado de detalles, que nos presenta una gran variedad de entornos, donde brillan las ciudades y los bosques, donde la vegetación se mece con el viento como pocos juegos han logrado, los atardeceres son de auténtica postal y se nos presenta una distancia de dibujado que parece brujería y te preguntas hasta donde pueden llegar nuestras PlayStation 4 si un estudio le puede sacar este provecho, y que deja en mal lugar a la competencia.

Artísticamente hay un trabajo sublime, fruto de la minuciosidad y el talento de Rockstar. El diseño de los personajes, las ropas, las expresiones faciales de gran nivel, el surco que deja nuestra montura en la nieve o nosotros en el barro… Euphoria, al que he criticado unos párrafos más arriba, también es capaz de brillar en determinados momentos convirtiendo lo que vemos en pantalla en algo más orgánico si cabe.

Hemos podido disfrutar del juego en una PS4 y en una PS4 Pro, y lógicamente en el segundo caso la experiencia mejora con creces gracias a su mejor distancia de dibujado y fluidez (a 30 fps muy estables), aunque en PS4 tampoco hay demasiadas ralentizaciones, quizás algo de popping, y se puede disfrutar igual.

Por desgracia el estudio ha pinchado a la hora de implementar el HDR, tanto que muchos recomiendan desactivarlo, y esperemos que en futuros parches por fin den con ello, y es que Rockstar se distingue por darle un soporte a sus juegos de matrícula y RDR2 no será una excepción. Aun así el trabajo de iluminación es tan grande que este apartado apenas resta.

A nivel sonoro encontramos una banda sonora magnífica, de las que merece la pena buscar en alguna plataforma de música por streaming, descargar en nuestros smartphones y escucharle en el trabajo o camino a clase. Cuenta con casi 200 temas, por lo que aunque muchos son variaciones de la misma melodía, no hay prácticamente momentos en los que escuchemos lo mismo. Están interpretados en su mayoría por un habitual en Rockstar, Woody Jackson, que ya compuso la BSO del primer Red Dead Redemption y que aquí se supera.

Una obra así, con semejante despliegue visual, se merece una música a la altura y es lo que Rockstar ofrece a nivel sonoro. Desde las clásicas melodías del género del espagueti western, temas intensos para las escenas de acción, piezas melancólicas para transmitir paz, nobleza, inmensidad… al contrario que en GTA aquí Rockstar no puede tirar de temas licenciados, por lo que aún tiene más mérito que este se encuentre entre sus mejores trabajos, incluso diría el mejor.

En cuanto a los efectos de sonido más de lo mismo, el detalle de cada arma sonando distinta al disparar, el de los animales, los cascos del caballo, el viento, la fuerza de las tormentas…

El doblaje de nuevo vuelve a estar ausente, un clásico también en los títulos de la compañía, por lo que podremos disfrutar de las voces originales, la correcta sincronización labial, un gran trabajo con los tonos que reflejan muy bien la personalidad de cada uno, ese deje del protagonista que recuerda al típico tipo duro del oeste, el viejo borrachillo o el tono duro e implacable de más de un personaje femenino. La contra es la de tener que leer muchos subtítulos si no dominamos el inglés, lo cual siempre resulta incómodo en esas interminables charlas a caballo y en momentos puntuales ese diálogo no tiene un subtítulo que le acompaña y nos quedamos a veces sin saber qué dijeron y si fue importante.

En definitiva, a nivel técnico pocos peros se le pueden poner al juego. Gráficamente brillante, lo más bestia que hemos visto en esta generación, un trabajo titánico que ha empleado bien los más de 5 años de desarrollo que ha implicado, y que viene acompañado de un sonido a la altura de las circunstancias que no hace más que potenciar la sensación de estar no sólo dentro de una película del oeste, sino de un mundo vivo, un mundo real en el que te puedes perder, no ya tu personaje, tú mismo.

Red Dead Online

No, no nos hemos olvidado de uno de los grandes alicientes del juego, y terminamos hablando de su peculiar propuesta multijugador, Red Dead Online, y es que la ventaja de sacar el análisis tan tarde es esta, que muchos no han podido valorar su online porque no se incluyó de salida.

Tampoco nosotros nos vemos en condiciones de valorarlo como se merece, eso es verdad, primero porque está en fase Beta desde que debutó a finales de noviembre y durante las próximas semanas el estudio lo va a ir ajustando en base a los comentarios de la comunidad, y segundo porque sabemos que el trabajo de Rockstar añadiendo constantemente contenido puede variar la experiencia de lo que analicemos aquí, y casi en un 99% de seguridad mejorarla.

A pesar de ello os hablaremos un poco de Red Dead Online. Se trata de una historia nueva, con un personaje que crearemos en el editor (ciertamente potente, cómo no). No veremos dos personajes iguales casi seguro.

A pesar de ser un juego online se nos ofrece bastante libertad, como preso de la penitenciaría de Sisika podremos movernos a nuestro antojo, cumpliendo misiones, haciendo encargos, cazando…

Lógicamente es un juego conectado, nos podemos encontrar gente dispuesta a colaborar y que nos ayudará a completar las misiones pero también sanguinarios con mejor armamento que nosotros que se dedique a matarnos sin explicaciones y a robarnos lo que tengamos. Vamos, que una partida puede ser una experiencia gratamente satisfactoria o frustrante, depende de la suerte que tengamos.

Desaparece el Dead Eye (lógico al ser juego en línea) aunque sí contaremos con cartas que nos potencian ciertas habilidades. Además si no nos interesa la historia siempre podemos dedicarle tiempo a los modos competitivos, grandes enfrentamientos entre 16 o 32 jugadores donde hay tiroteos, alcanzar un número de bajas, convertirse en el más buscado… aunque sin la posibilidad de escoger el tipo concreto de misión.

Tampoco faltarán los modos por equipo, como Territorio Hostil que es el típico capturar la zona, o el Todo Cuenta, un Battle Royale reducido (sólo 16 jugadores) con un área que se irá reduciendo y donde sólo puede quedar uno en pie. Incluso podremos participar en carreras de caballo si nos cansamos de pegar tantos tiros.

Queda mucho por ver de este modo, y sabemos que Rockstar trabajará duro para mantenernos enganchados a él durante años, sólo hay que ver que GTA Online sigue recibiendo contenido regular. Está claro que la experiencia en este modo mejora mucho si vamos acompañados de amigos (o gente de fiar), y que conseguir dinero y mejorar al personaje cuesta mucho, por lo que aquellos que le echen muchas horas o acudan a los atajos de los micropagos pueden hacer que los encuentros no sean demasiado justos.

Falta ajustar cosas, mejorar rendimientos, algún modo más, y estaría bien más opciones para elegir el tipo de enfrentamiento que queramos, pero sin duda estamos ante algo enorme, cargado de posibilidades y disfrutable ya no sólo durante meses, incluso años.

Conclusión

Red Dead Redemption 2 tiene una habilidad curiosa. A veces logra que nos perdamos en su inmensidad, en su mundo vivo como nunca antes hemos podido vivir en un videojuego, pero a la vez consigue que nos reencontremos con una idea que algunas superproducciones olvidan y enmascaran en un sinfín de efectos de partículas y texturas 4K.

Y ese algo es simple: Esto es más que un videojuego, esto es más que sacar el arma, apuntar y disparar, más que completar misiones en un mapa, más que hablar con unos y con otros.

Red Dead Redemption 2 lleva el concepto de mundo abierto a otro nivel. Posee una narrativa espectacular, a la que conviene echarle paciencia porque lo recompensa con creces, que deja momentos capaces de emocionar.

Un juego inmenso, una obra faraónica de un estudio al que no le tiembla el pulso al enfrentarse a retos tan ambiciosos y no sólo cumple sino que supera las expectativas más altas.

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