El año pasado, allá por mayo, recibí una sorpresa muy buena en forma de juego. Por los tráilers ya parecía que tenía muy buena pinta, se me asemejaba a la saga Bioshock, y, además, estaba desarrollado por los creadores de Dishonored, una de mis sagas favoritas. En este contexto me puse a los mandos con Prey, un juego de temática espacial que te enseñaba a no fiarte de nada. A día de hoy no sería ninguna locura afirmar que está en la quiniela de muchos de los mejores juegos de 2017. Ahora ha llegado su DLC, Prey: Mooncrash.

Así pues, para este E3 2018 pedí que Arkane estuviese presente y que nos enseñase algo nuevo de Prey. Ya venían avisando por Twitter de que estaban haciendo algo relacionado con la Luna. Finalmente ha resultado ser una expansión, una expansión no muy enorme pero absolutamente excelente, que ofrece muchas horas y que da muchas posibilidades. Esto es Prey: Mooncrash.

Adéntrate en la Luna, si te atreves

Prey: Mooncrash trata sobre una persona atrapada en una estación espacial en luna, en la que tenemos que entrar en una simulación porque nos lo ordenan nuestros jefes. Una vez que lo completamos, según lo que nos dicen, podremos salir y volver a casa. Tendremos que entrar en la simulación tantas veces como sea necesario hasta que descubramos lo que sucedió en una tragedia acontecida en la base lunar.

Cada vez que progresamos con éxito en la historia que nos proponen los 5 protagonistas de Mooncrash, descubriremos más de lo que le sucedió a la gente de la luna, cómo se relaciona con la historia de Prey y por qué estamos atrapados allí lejos de nuestra familia, hasta que lo resolvemos. Es un gran misterio, con un gran componente de investigación y exploración, pero de alguna manera está menos completa que la historia de Prey, creo que es porque, a pesar de las posibilidades, se acaba haciendo repetitivo. Aún así, hay muchos detalles de la historia que encontramos si buscamos minuciosamente y personajes que nos serán familiares si hemos completado la historia principal.

La Luna, como nunca la hemos sufrido

Mooncrash es un mundo más pequeño y claustrofóbico que su antecesor, pero es algo que sin duda funciona muy bien esta expansión. Por el tipo de juego que es, el tamaño del mapa es ideal, ya que pretende narrarnos una tragedia y en un mapa más grande sería más complicado hacerlo con tanto acierto. Además, tendremos que abrirnos paso una y otra vez por los mismos caminos, con el objetivo de ir descubriendo las distintas formas de escapar. Así pues, podemos afirmar que Mooncrash está pensado para morir una y otra vez buscando pequeños secretos, nuevos objetos y más armas cada vez que entramos y obteniendo puntos de simulación cada vez que muramos dependiendo de lo que hayamos hecho.

Los puntos de simulación son una de las claves del juego, puesto que con ellos podremos comprar objetos que hemos encontrado en alguno de nuestras visitas y así poder sobrevivir más. Pero si hay algo que le añade más y más seriedad a Mooncrash, esa es la forma en que el mundo cambia a medida que avanzamos, y las opciones que tenemos para resolver los entresijos de la estación lunar se vuelven cada vez más evidentes cuanto más jugamos. Si a todo esto le añadimos un componente como el nivel de corrupción de la simulación, que nos explusará si llegamos al 5 y se rellena cuanto más juguemos, todo se complica más, pero hay un objeto para ir reduciéndolo pero es raro de encontrar y caro en puntos de simulación.

Prey, pero más pequeño

En muchos sentidos, Mooncrash se podría traducir como el refinamiento de todas las mecánicas y todo lo que suponía el Prey original, añadiendo los efectos de estado, como por ejemplo conmociones, rotura de huesos o quemaduras, y que hacen que la supervivencia en este mundo sea aún más desafiante.

Como ya hemos dicho, en total hay cinco personajes, pero de primeras solo controlaremos a uno y tendremos que ir desbloqueando los demás completando distintos objetivos. Una vez que los hayamos desbloqueado, tienen sus propias historias (que también hay que desbloquear completando un objetivo con ese personaje), habilidades únicas de cada que nos permitirán ayudar a otro de los personajes en su simulación y otras muchas formas de ayudar a todo el equipo a abandonar la base lunar.

Todo es lineal, es decir, cuando completamos una simulación con un personaje, el siguiente se encontrará las cosas como las ha dejado el anterior.

Una expansión en la que moriremos y mucho

Así pues, aunque la primera pasada es muy sencilla, cuando muramos y lo volvamos a intentar con otro superviviente (o con el mismo), en el orden que queramos, nos damos cuenta de que hay más de una manera de acabar con un mímico. Y mientras que limpiar salas de mímicos menores es útil para futuras carreras, hay algunos monstruos difíciles, como un Tiburón Lunar, un enemigo nuevo y gigante, que no derrotaremos hasta haber avanzado en el juego e instalado habilidades con Neuromods.

A todo esto hay que sumar una banda sonora más que excelente, compartida en buena parte con el juego original, que no hará sino ponernos más en tensión. No hay músicas muy sonoras, todo lo contrario, son melodías muy tenues para provocar sensaciones en el jugador, desde la exploración de la luna, hasta cuando estamos acechando a algún enemigo. Todo crea una atmósfera única.

Conclusión

Este DLC no se queda atrás si lo comparamos con el juego original. Nos tomará unas 15 horas completar todas las historias, incluso algo más si queremos coger todas las grabaciones, todos los chips o conseguir todas las habilidades.

Realmente parece que Mooncrash podría venderse como una historia por separado, sin depender del juego base, pero hay que entrar desde el menú.

Sinceramente espero que lo hagan en algún momento, como ya sucedió en su día con Left Behind y The Last of Us, ya que la experiencia lo merece, aunque hay detalles que sin jugar a la historia se pierden, pero es totalmente disfrutable.