Tras muchas súplicas a Capcom por parte de los fans para que lancen una nueva entrega de Onimusha, parece que la compañía nipona ha escuchado en parte a sus seguidores, y en plenas vísperas de Resident Evil 2 – su juego más esperado del año – nos traen una fantástica remasterización de su primera entrega, Onimusha: Warlords.

Tal vez, este sea el primer indicio del nuevo proyecto que está preparando la compañía japonesa del que todavía no se conoce nada. Pero hoy no estamos aquí para hablar de eso, venimos para analizar Onimusha: Warlords, un remaster que sin incluir grandes cambios en su fórmula, incluye justo lo que le hacía falta al juego para ser mejor, y vamos a hablar de ello.

El Japón feudal estaba plagado de demonios

La historia del juego nos trae a las guerras del Japón feudal, la lucha entre dos clanes parece llegar a su fin con la caída de Nobunaga, el bando enemigo de Samanosuke que lucha por el clan Saito, nuestro héroe, quién tras tanto batallar decide volver a casa.

Pero todo se tuerce cuando los demonios están secuestrando gente, hasta dar con la princesa Yuki Saito, que ha sido secuestrada por el mismísimo Nobunaga, recién resucitado y con gran interés por acabar con la humanidad.

Nuestro objetivo en esta historia será rescatar a nuestra princesa, y cómo no, parar las ambiciones de Nobunaga, aunque ambos hechos están extrañamente ligados. Pero eso si, no estaremos solos, contaremos con la ayuda de la kunuichi Kaede, quien no podrá dejar a Samanosuke solo ante tanto demonio.

El punto fuerte de la trama es que no se cuenta solo a través de las escenas, explorar el entorno del juego para conseguir documentos que nos expliquen hechos tan importantes como la relación entre los planes de Nobunaga y la princesa Yuki, o cómo han ido llegando los demonios, le da sentido a que exploremos cada rincón y nos enriquecemos con su lore.

Un brazal Oni para dominarlos a todos

Samanosuke dependerá de su brazal para poder hacer frente a los demonios. Dicho artilugio le permite absorber las almas de los demonios que derrote, lo cual nos servirá para potenciar nuestras armas y magias.

A lo largo del juego dispondremos de varias armas, concretamente cuatro armas mágicas que podemos mejorar contando cada una con una magia distinta, un arco y un mosquete. Un abanico de “herramientas” que nos ha parecido genial pese la brevedad del título.

A la hora de luchar disponemos de un combo básico pulsando cuadrado, pero gracias a la variedad de armas, que podremos cambiar en cualquier momento, el sistema de combate parece mucho más elaborado. Con triángulo usaremos los ataques especiales del arma que tengamos equipada, y con círculo absorberemos las alma de los enemigos que derrotemos.

Ahora debemos comentar una de las principales mejoras de este juego tras más 19 años de diferencia respecto al original. Onimusha, es una saga que bebe muchísimo de Resident Evil, hasta los controles eran totalmente semejantes a la saga de armas biológicas de Capcom.

En la versión original, el control de Samanosuke y Kaede se limitaba a movimientos lineales con la cruceta del mando, pero ahora podremos decidir cómo jugar, y usar el stick analógico para hacer movimientos rotatorios. Algo similar a lo visto en el remaster de Resident Evil, facilitando en muchas ocasiones que podamos esquivar los ataques de nuestros enemigos.

También cabe destacar que hay que estar muy atento a los escenarios, pues podemos encontrarnos con cofres con los que resolviendo pequeños puzzles y rompecabezas obtendremos valiosos objetos, como mejoras de salud y magia.

Gráficamente mejorable

Aunque las texturas y la resolución del juego, así como la iluminación y los modelados de los personajes, han mejorado notablemente respecto al original, el juego sigue pecando de un apartado técnico mejorable.

Igual es que esperábamos más de un remaster, pero el hecho de que los fondos sigan viéndose pixelados nos hace pensar que podrían haberse esmerado un pelín más.

Esta regla lo confirman los modelados de los personajes, que aunque insistimos, se ven bastante mejor detallados e iluminados, siguen mostrando algunas lacras de su lanzamiento en PS2… esperábamos como mínimo no ver dientes de sierra. Y en eso confiamos que tomaran nota de otras compañías, como Square-Enix con su remaster de Final Fantasy X.

Eso sí, el sonido del juego también ha sido mejorado, se escucha bastante más claro. La banda sonora es realmente buena, tal y como se esperaba del estudio. Aunque no contamos con el doblaje japonés, admitimos que las voces en inglés son bastante decentes.

Y ahora toca hablar de por qué este remaster tiene un buen trabajo sobre sus hombros; en su día, el juego no llegó con una traducción al español, y al igual que le pasó a Resident Evil en sus inicios, nos vino en perfecto inglés.

Los chicos de Capcom han hecho su trabajo y por fin podemos contar con la primera entrega de la saga Onimusha en español, haciendo las delicias de todos aquellos que quieran disfrutar de su historia y lore sin perder detalle.

Pocos extras, pero manteniendo los clásicos

Lo bueno de analizar un juego de PS2 es que, a la hora de hablar de sus extras o contenido que alargan la duración del juego, podemos hablar tranquilamente sin tener que mencionar los odiados DLC.

La cantidad de extras que incluye este juego, pese a tener una duración que no excede las 4 horas, es considerable. Por un lado, tenemos el modo Sala Oscura, una torre en la que nos enfretaremos a oleadas de enemigos durante 20 plantas; si la superamos, además de varios objetos y almas para potenciar nuestras almas, conseguiremos una armónica…

Dicha armónica nos abrirá la posibilidad de aceptar otro minijuego que nos dará pie a una jugosa recompensa, de la que no revelaremos nada pero da pie a más modos de juegos y trajes alternativos.

Hablando con este entrañable personajillo podremos acceder a la Torre Oscura y sus retos

Todos estos extras venían de serie en la versión original del juego, alargando su vida útil considerablemente. Capcom es única invitando a sus jugadores a que rejueguen sus juegos y con Onimusha: Warlords lo consigue de nuevo. Ahora bien, este es un simple remaster y no incluye nada más ajeno a la versión original.

Eso sí, se ha incluido una jugosa lista de retos, traducidos en trofeos, y avisamos que conseguir el 100% nos llevará varias partidas, exprimiendo el juego al máximo.

Conclusiones

Onimusha: Warlords es una buena remasterización del original, podría haber salido un trabajo más pulido de la parte artística, pero compensa muchísimo por el esfuerzo de la traducción y los controles mejorados, aunque lacre un apartado visual mejorable.

La inclusión de trofeos puede ser un buen incentivo para todo aquel que le apasionen los retos, y aseguramos que es imposible jugar a este juego sin respirar la sensación de estar jugando a una vieja gloria del pasado, que ha envejecido estupendamente.

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