“El calor de los corazones esperanzados está por encima del FRÍO extremo que rodea la vida en estas condiciones tan extremas”

Podría parecer una frase extraída directamente de Metro Exodus, pero en realidad se trata de un resumen narrativo en formato muy breve de lo que transmite la tercera entrega de la saga Metro.

Sí, he podido colarme, una vez más, en la fantástica obra de 4A Games. Sí, lo he disfrutado como si de una de las novelas de Dmitri Alekséievich Glujovski se tratase. Y sí, Metro Exodus transmite sensaciones encontradas.

Un tren demasiado guionizado

La historia nos sitúa en 2036, 25 años después de la terrible y devastadora guerra nuclear que acabó con todo. Cerca de 50.000 personas se salvaron sobreviviendo en los túneles del metro de Moscú. Pero la vida es dura en el metro… muy dura.

Como he dicho al principio, estamos ante un videojuego que me produce sentimientos claramente contradictorios. El juego nos propone, ya de entrada, salir del Metro en el que se desarrollan las entregas anteriores, dejando atrás una vida mísera y de supervivencia pura, para descubrir si hay vida más allá de Moscú y su línea de metro.

En los primeros compases del juego, todo lo que sucede en pantalla está claramente guionizado. Me explico; los sucesos van avanzando mientras nos enfrentamos a demasiadas secuencias “scriptadas”, es decir, ha de suceder lo que los creadores del juego quieren que suceda tal como ellos quieren que suceda. De esta manera se entremezclan escenas en las que controlamos a Artyom, el protagonista principal de toda la trilogía, con otras que son puramente narrativas.

Entiendo que la propuesta de Metro Exodus, que ha contado con la ayuda del propio Dmitri en el guión, necesite escenas que tengan que suceder sí o sí, pero a veces, son tan forzadas que, no solamente cortan el ritmo del juego, sino que pueden llegar a molestar cuando se suceden, algunas de estas escenas, una tras otra sin darnos la oportunidad de intervenir de alguna manera.

Necesita mejorar

El frío de Moscú tiene que haber afectado fuertemente el motor de Metro Exodus ya que, a diferencia de lo que prometían a lo largo de su desarrollo los chicos de 4A Games, este título no es el portento técnico que anunciaron a bombo y platillo.

Existen problemas menores con las físicas, que hacen que veamos, por ejemplo, las medallas y colgantes de los personajes flotando, literalmente, sobre la ropa de éstos. Lo mismo sucede con las fundas de las pistolas.

Otro problema grave tiene que ver con las expresiones faciales, siendo demasiado poco flexibles y mostrando labios y bocas casi cerradas mientras los personajes nos hablan o “expresan” sentimientos.

Otro punto negativo se lo llevan las anomalías que nos atacan durante toda la partida. Enemigos que aparecen por arte de magia en un punto concreto porque es ahí donde han de aparecer, monstruos que nos persiguen y, de repente, dan media vuelta porque no estaba programado que saliesen de una cierta área de movimiento concreta, pelajes demasiado artificiales y movimientos demasiado acartonados. En ciertas ocasiones he tenido la sensación de estar jugando a Fallout 3 en una PS3.

Quizás, llegados a este punto, estés pensando que estamos ante un lanzamiento fallido, ante un juego roto. Nada más lejos de la realidad. Sus puntos fuertes, que los tiene, son muy fuertes como describo a continuación.

Grandes aciertos

Lo cierto es que, si vienes de jugar a Marvel’s Spider-man, Detroit, God of War o Dead Red Redemption 2, entrar en Metro Exodus pueda ser un poco chocante por los problemas comentados más arriba, sobre todo la primera hora de juego. Pero una vez avazas la partida existe como una evolución; da la sensación de que existe una especie de subidón técnico (permitidme decirlo de esta manera), lo cual ayuda a que nos quedemos enganchados hasta el final de la historia.

El diseño artístico es exquisito, transmitiendo en todo momento los sentimientos y sensaciones que han querido que sintamos. Esto ayuda al desarrollo narrativo el cual, aún teniendo que pagar el precio de los scrips, es altamente llamativo. Está todo bien explicado, con varias capas de historia que van desde los mensajes y conversaciones directos hasta los comentarios no obligados que nos hacen nuestros compañeros.

También hay escenarios que nos transmiten, por sí solos, micro historias que dan credibilidad al entorno y a la macro historia que se nos está explicando y la cual estamos viviendo y descubriendo. Esqueletos colocados en ciertas posiciones concretas, por ejemplo, en el interior de una casa, cuentan una historia por sí solos.

Y la escasez de munición también forma parte de esta narrativa que lo impregna todo. A diferencia de los dos anteriores Metro, tendremos varios niveles de dificultad que podremos escoger desde el principio de la partida, desde el nivel historia, centrado en explicarnos los sucesos acaecidos, hasta niveles, literalmente, casi imposibles de superar.

En cualquier caso, el saber racionar la munición, se convierte en algo muy importante. Si no somos ahorradores nos quedaremos sin munición en el peor de los momentos, cosa que sucede más de lo deseado.

Es muy destacable el trabajo conseguido con las luces. Consiguen que la ambientación sea bastante realista, transmitiendo frío y desolación. Algunos objetos también tienen un alto grado de programación, como las armas, algunas localizaciones concretas y, sobre todo, la máscara, la cual tendremos que ir limpiando cuando se nos ensucie. El detalle y gran trabajo realizado en las tormentas, la nieve, el agua, las gotas, contrastan con las telarañas, por ejemplo, que parecen de un par de generaciones atrás.

¿Hay sustos? Algunos con muy mala leche. ¿Supervivencia? Por supuesto. ¿Agobio? A ratos. También tendremos misiones secundarias que acompañarán a las principales y, sobre todo tendremos tiroteos y mucha historia. Por eso, lo que el título no consigue a nivel técnico, sí que lo consigue con todo lo demás. Lástima que esté todo tan guiado. Las zonas semi-abiertas nos dan cierta libertad, pero todo está demasiado guiado, demasiado guionizado, como decía al principio de este análisis.

Un buen añadido respecto a las entregas anteriores es la posibilidad de mejorar nuestras armas, con lo cual tendremos que ir recogiendo materiales para poder ir aplicando ampliaciones y mejoras a nuestro arsenal. Por cierto, solamente podremos llevar dos armas encima.

Sobre la banda sonora diré que está muy bien encajada en todo el juego, sonando cuando ha de sonar y guardando silencio (o falso silencio) cuando ha de hacerlo. Otro gran detalle que se agradece es el hecho de estar traducido y doblado al castellano. Eso sí, el doblaje no es de los mejores, tiene altibajos, como todo el juego.

Conclusiones

Es por todo esto que me llevo sensaciones encontradas. La parte técnica está claramente por debajo de lo esperado, pero el resto se encuentra a un gran nivel. Situaciones agónicas y épicas, gestión de munición, un poco de exploración, alguna situación extraña producto del motor del juego y una gran historia es lo que nos espera en este Metro Exodus.

Si te gustaron las dos primeras entregas, éste te encantará. Si nunca has bajado al metro de Moscú, podrás jugar a Exodus sin problemas. Si te gustan los juegos con grandes historias, y estás dispuesto a asumir las limitaciones de este título, Metro Exodus te encantará. Si eres seguidor de la saga de libros, este juego también te gustará.

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