Creado por el estudio Frost Monkey como parte del programa PlayStation Talents, Massira busca salirse de lo convencional y dar un mensaje social.

Protagonizado por dos refugiadas sirias y tal y como intuimos en su presentación, el juego se distancia de otras propuestas como Bury me, my love para ser una propuesta más interactiva pero no por ello menos seria.

¿Donde está todo?

Lo que parecía un día común y corriente como los que solemos tener en esta parte del mundo se transforma en un infierno cuando de forma inesperada y silenciosa, la guerra llega a Siria.

Numi, una pequeña niña, se verá obligada a crecer de forma acelerada si desea escapar junto a su abuela Yara. Ninguna de ellas ha escogido dejar todo atrás y buscar una nueva vida, ninguna de ellas está preparada para lo que les espera, pero intentarán afrontarlo juntas con la esperanza de no perder lo único que les queda… tenerse la una a la otra.

A lo largo del juego te darás cuenta de que todo es sencillo. Las mecánicas lo son, los puzles lo son e incluso muchos escenarios que verás lo son ¿el motivo? no opacar la historia de fondo o los pequeños detalles que irás encontrando y que te darán una idea sobre como la realidad de Numi y Yara se va desarrollando.

Según vayas avanzando en Massira nos daremos cuenta de que, pese a estar creciendo de forma acelerada, Numi aún conserva mucho de la inocencia propia de una niña de su edad y ve el mundo que le rodea con estos ojos.

Esto da lugar a que algunos diálogos o detalles del juego como la explotación infantil y la trata de personas no sean explícitos y deban ser interpretados. Todo esto con su respectiva dosis de “reflexión” cuando encuentres el significado oculto o una interpretación que crees es la correcta.

Los niveles son realmente cortos, pero en tu camino también encontrarás recortes de periódicos y algunos coleccionables. Incluso tienes algunas misiones secundarias y caminos alternativos.

Un mensaje social por encima de lo personal

Antes te he hablado sobre la sencillez de las mecánicas y la verdad es que sí, son simples y no tienen demasiado misterio.

En algunas ocasiones tendrás que resolver algunos puzles para llegar a cierto objetivo y en otras tendrás que saltar un poco y esconderte. Lo realmente importante es que te fijes en los pequeños detalles.

A nivel personal opino que la forma en la que se trata el drama de los refugiados es respetuosa y se aleja de cualquier corriente política para centrarse en lo social. No en vano Frost Monkey ha colaborado con la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio para obtener testimonios verídicos y evitar caer en creerse “salvadores” o “guías”, en este aspecto sólo queda felicitar al estudio por haber hecho bien sus deberes.

Destaca, pero tiene algunos problemas

En el apartado gráfico, Massira utiliza un estilo low polly, esto le sienta muy ya que los escenarios son sencillos y visualmente llamativos sin renunciar al buen rendimiento.

No me he encontrado con caídas de frames, dientes de sierra o problemas de esa clase. Ahora bien, el juego no es perfecto y sí tiene algunos problemas.

La cámara no es del todo acertada y en muchas ocasiones se convierte en una molestia, por el mismo camino va el sistema de colisiones que en ocasiones es poco preciso y creará algunos glitches que nos obligarán a reiniciar la partida.

Pese a que son pequeños problemas que podrían mejorarse con un futuro parche, es importante mencionarlos.

Una de las misiones más incómodas por culpa de la cámara (y algunos glitches)

Respecto al sonido, la banda sonora se luce con temas más que destacables y que han sido bien utilizados en sus respectivos contextos (mención especial a las melodías de piano que son preciosas) y saben transmitir la sensación de esperanza o desesperación que están sufriendo Numi y Yara.

Pero eso no es todo, pues los efectos de sonido no se quedan atrás y están bien utilizados, los gritos, murmullos, explosiones y sonidos de una guerra en ciernes saben destacar sin necesidad de recurrir a un gran despliegue visual que les acompañe.

Conclusiones

Massira es buen buen juego, sabe transmitir el mensaje que busca sin necesidad de llegar a ser demasiado crudo y explícito, dando prioridad a la sutileza y a la interpretación de quien está jugando.

Es corto y sencillo y quizá por eso su fuerte se encuentre en ser utilizado en colegios o charlas como un medio eficaz de transmitir un mensaje social a quienes estén demasiado familiarizados con el mundo de los videojuegos o sean demasiado jóvenes para ver la realidad de los refugiados de forma demasiado cruda. Algo a lo que también ayuda el hecho de encontrarse en español e inglés.

Tiene algunos problemas técnicos que me han obligado a reiniciar la partida, pero son molestos mas no imposibles de sortear. Puede que un futuro parche solucione esos problemas que empañan un poco la experiencia.

Dónde comprarlo

Puedes encontrar Massira en la PlayStation Store a un precio de 12,99 €. Si deseas probarlo antes de comprarlo, lo mejor que puedes hacer es darle una oportunidad a su demo gratuita, la cual es corta pero intensa.