Hay juegos que nacen con una filosofía muy clara y el paso del tiempo solo sirve para potenciarla. Avalanche siempre ha tenido muy claro qué es lo que quiere ofrecer con la saga Just Cause, que más bien podría llamarse “Just Caos” (Sólo Caos). En el estudio no creen que esta IP deba cambiar el rumbo como lo han hecho otros sandbox – Assassin’s Creed sin ir más lejos – y su objetivo es cada entrega es ofrecer lo mismo pero “más” (o más de lo mismo). Esto lo vemos en Just Cause 4.

Distribuido esta vez por Bandai Namco, nos llega la última aventura de Rico Rodriguez, un héroe ochentero de los que ya no se ven en el cine (salvo en algún remake, de estos que están de moda). Su ‘chupa’ de cuero, sus andares, el lanzarse al peligro sin un atisbo de duda… Rico tiene algo magnético pese a estar cargado de clichés, que guarda junto a su gancho, su traje aéreo y su parapente.

Analizamos Just Cause 4, nos lanzamos al vacío a valorar la última locura de Avalanche. ¿Saltas con nosotros?

Solís y el Proyecto Illapa

Una vez más la historia de Just Cause 4 no es que sea su punto fuerte. Pese a no pertenecer ya a la agencia acudimos a Solís, un país ficticio inspirado en alguna región de Sudamérica, un lugar donde los ciudadanos viven aterrorizados por el dictador Oscar Espinosa y su ejército conocido como La Mano Negra, liderado por Gabriela Morales.

Unos extraños sucesos meteorológicos provocados por una tecnología puntera nos irá llevando de base en base, investigando el Proyecto Illapa, trabajo que el padre de Rico, Miguel Rodriguez, realizó en el pasado, y nos sirve para profundizar – un poco al menos – en el pasado de nuestro héroe. No esperéis un gran guion, ni un Rico sensible ni nada lacrimógeno. Esto es Just Cause.

Como suele suceder en los mundos abiertos, con tanta distancia por recorrer y tantas secundarias con las que entretenerse, la trama transcurre lenta y las secundarias rara vez aportan algo distinto a lo que ya tenemos tan trillado (salvo quizás la zona de ruinas antiguas o las partes en las que hacemos de doble de acción para una película).

Además estas secundarias se parecen demasiado unas a otras: Rescata a unos rehenes, desactiva unos interruptores, piratea esta terminal para descargar los planos… demasiado parecido, muy poco original.

Por suerte Just Cause 4 tiene – y mantiene – una gran ventaja, y es que sigue siendo tremendamente divertido, y eso palia en gran medida esa falta de variedad, aunque le impide ser un juego sobresaliente, le impide ser “algo más”.

¿La duración? Entre principales, secundarias y retos varios podemos tener juego durante semanas. He necesitado más de 20 horas para completar la historia principal y llevo echadas más de 30 sin haberle sacado aún todo el provecho.

Nuevos juguetitos para pasarlo bien

Como viene siendo habitual, esta nueva entrega de Just Cause centra sus novedades jugables en un gancho mejorado, nuestro fiel amigo que ahora nos permite no sólo unir dos objetos con un cable y retraerlo para que colisionen (con todas las posibilidades que eso conlleva, y lo sabemos bien de los anteriores), también podemos adherir impulsores o unos globos aerostáticos que hagan que los objetos echen a volar, se mantengan en el aire…

Las posibilidades son infinitas, desde el clásico unir un enemigo y un bidón de gasolina y ver cómo explota, llenar el cielo de vacas flotantes hasta construirnos una nave pegando globos e impulsores a un contenedor. Además se nos ofrece la posibilidad de personalizar tres configuraciones de gancho y decidir si queremos que las distintas acciones se activen con una pulsación de botón, manteniéndolo pulsado, haciendo que los globos exploten al cabo del rato…

Además Rico sigue contando con su parapente, su traje aéreo y su gancho donde poder subirse a coches en marcha, saltar entre helicópteros, pedir suministros para que nos tiren desde el cielo un caza, munición, una moto o una lancha…

Seguimos contando con un potente arsenalpara hacer estragos, automáticas, escopetas, lanza misiles, incluso armamento más futurista, no suele haber problema de munición y de nuevo pasaremos la mayor parte del tiempo desatando el CAOS, teniendo que destruir las instalaciones de La Mano Negra: Antenas, estaciones eléctricas, grandes contenedores de combustible… básicamente disparar a cualquier cosa de color rojo y disfrutar de las enormes explosiones que eso provoca.

La otra gran novedad jugable está en línea con lo que ha pretendido siempre Avalanche con Just Cause 4… ¿cómo poder hacer este juego aún más bestia? Inventando una tecnología que haga que se puedanprovocar condiciones climáticas extremas: enormes tornados, tormentas eléctricas, tormentas de arena… su poder de destrucción y espectacularidad están fuera de toda duda y cuando entran en juego modifican la jugabilidad y aportan una variedad que se agradece.

Otra novedad, aunque menor, es el cambio a la hora de “conquistar” una zona. Ahora no tendremos que derribar una serie de elementos (carteles, megafonía) e izar una bandera para liberar a un pueblo, se ha sustituido por un número de “escuadrones” que irá creciendo y que usaremos, una vez “descubierto” una zona y completada su misión inicial, para enviar al número de escuadrones requerido y liberarla desde el mapa como si un juego de mesa/estrategia se tratase. Curioso pero muy poco aprovechado.

Por lo demás las sensaciones jugables son las de siempre en esta saga. Mundo abierto, podemos pilotar cualquier cosa, usar viajes rápidos para saltar con nuestro traje, tendremos retos y veremos cuando superamos nuestras marcas (por ejemplo mayor tiempo planeando o número de enemigos seguidos derrotados cuerpo a cuerpo) y son precisamente estas marcas las que podemos comparar en línea en su único componente online. Es una pena que Avalanche no se anime a montar juego en línea porque el título se presta mucho a ello.

Respecto al manejo de vehículos correcto en general, las motos y los aviones/cazas siguen siendo complicados para maniobrar, los helicópteros perfecto, los coches por lo general bien, lanchas con un giro demasiado lento, y noto un ligero empeoramiento respecto a las físicas de los coches, como si flotasen por el asfalto por momentos.

En definitiva, más de lo mismo, diversión pura sin complicaciones, poca innovación, y eso es algo que quizás a muchos fans de la saga no les importe, incluso que lo agradezcan.

Apartado técnico: APEX y sus altibajos

Para este título el estudio sueco ha estrenado un nuevo motor con el que son capaces de ofrecer un nivel de detalle superior, una gran distancia de dibujado y una iluminación a la altura de la generación, sin que el rendimiento en tasa de frames por segundo se resienta en ningún momento – bueno… quizás alguno puntual, pero apenas perceptible.

Hablo de altibajos porque a pesar de lo espectacular de las explosiones y el caos que desatan los tornados, no puedo obviar la cantidad de popping o generación espontánea de objetos que hay cuando surcamos los cielos o caemos con nuestro wingsuit, y también choca un poco el poco trabajo a nivel de diseño facial de ciertos personajes principales que parece sacado de la pasada generación. También la iluminación, aunque luzca bien, tiene cambios bruscos de tonos que le restan realismo.

Tampoco puedo hablar bien de la I.A. La de nuestros aliados es muy discutible, aunque al menos por lo general hacen lo que deben para que pueda avanzar la misión, la de los enemigos… bueno, se limitan a vernos y disparar. Tampoco a un juego con este planteamiento se le puede pedir una IA magnífica, además los rivales tienen buena puntería y si cogemos un helicóptero enseguida contrarrestan esa superioridad aérea con más helicópteros, arsenal antiaéreo…

Lo que sí he notado es que el motion blur se utiliza en exceso y llega a marear. Me consta que Avalanche está trabajando para reducirlo. He probado el juego en una PS4 Pro y estoy satisfecho con el resultado general, pero si estuviese algo más optimizado estaría genial. Tampoco es raro encontrarse algunos bugs, en un juego así tan extenso (Solís cuenta con una región de 100 Km cuadrados nada menos) es normal y nunca me impidieron avanzar en ninguna misión.

Respecto al sonido una de cal y otra de arena. Por un lado contamos con un doblaje 100% al castellano, con un buen nivel y algunas frases chulescas de Rico muy buenas. Por otro tenemos una banda sonora bastante discreta, muy de película de serie B, aunque en cualquier vehículo podemos encender la radio y escuchar canciones de distintas emisoras, con especial atención a la que da noticias y tiene publicidad de una telenovela (Jóvenes y Bellos), bastante graciosa.

Conclusión

Just Cause 4 apuesta por la fórmula del caos y consigue elevarla gracias a los nuevos gadgets y los efectos climáticos extremos, ofreciendo lo que siempre ha caracterizado a la saga: Diversión, espectacularidad y explosiones sin complicaciones.

Aunque resulta tremendamente divertido, casi hipnótico y relajante, destruir, derribar y derrotar a La Mano Negra por tierra, mar y aire, sigo echando en falta una evolución de verdad, algo arriesgado que no le haga perder la esencia que tanto me gusta y que me hace ser fan de esta IP.

Las secundarias son demasiado repetitivas, el guion bastante mejorable, pero la libertad y la creatividad que nos ofrece el juego consus miles de posibilidades hace que aún lo reiterativo sea divertido. No es un juego para reflexionar, no removerá los cimientos de la industria con sus innovaciones… es…. Sólo Caos. Y nos encanta.

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