Siempre que se me pone por delante un juego de plataformas lo cojo con muchas ganas, pues generalmente es el género con el que más me relajo y paso un buen rato entretenido. Así que eso hice con Degrees of Separation, un plataformas en 2D de mano de Modus Games, el cual además cuenta con la peculiaridad de poder jugarse en cooperativo.

El juego nos cuenta la complicada historia de Ember y Rime, dos jóvenes totalmente opuestos que, sin embargo, buscan por encima de cualquier otra cosa estar juntos. Pero la tarea no será sencilla, ya que la propia naturaleza es quien les mantiene separados: uno controla el calor y otro el frío.

Acompáñame a descubrir la historia de estos dos jóvenes y todos los detalles de su curiosa aventura.

El calor y el frío quieren convivir juntos con su amor

Como hemos dicho, Degrees of Separation cuenta con dos protagonistas: Ember y Rime. Ella pertenece a un clima cálido por el cual, por donde pasa, crece vida y todo tiene un color que nos recuerda a las buenas tardes de verano. Por el contrario, Rime viene de un mundo gélido, siempre helado y congelado, que contrasta totalmente con el de su enamorada. Porque sí, a pesar de que es algo imposible, ambos jóvenes se aman y quieren poder vivir en un mundo juntos, sin importar su procedencia.

De esta manera, acompañaremos a ambos por un viaje de superación que los llevará a descubrir lugares mágicos en busca de una solución que los permita estar juntos, sin ninguna barrera que los separe, aunque sea a costa de perder sus peculiaridades.

Aquí es precisamente donde entra en juego el modo cooperativo, pues Degrees of Separation puede disfrutarse con un amigo en cooperativo local. Y como habréis imaginado, cada jugador controlará a uno de los personajes. Hay que señalar que también se puede jugar totalmente en solitario, controlando uno mismo a ambos jóvenes, pero aquí radica la diferencia entre un juego entretenido y otro que no lo es tanto.

El modo cooperativo, el verdadero espíritu del juego

En su modo cooperativo, este plataformas es bastante entretenido. Con tan solo dos mandos y un amigo a tu lado, puedes disfrutar de una aventura llena de rompecabezas que resolver juntos tirando de habilidad e ingenio. Jugando con alguien más, la experiencia mejora el doble.

Pero si decidimos jugarlo en solitario, la cosa cambia. Degrees of Separation es un juego hecho para disfrutar entre dos, e intentar hacerlo con solo uno cambia la experiencia totalmente. Será el mismo jugador el encargado de controlar a los dos personajes y en muchas ocasiones la cosa se va a complicar. Si quieres un punto más de desafío, quizá esta sea tu opción perfecta. Pero, a mí parecer, estropea la experiencia creada originalmente para el juego.

Para que este aspecto quede más claro, pasaré a hablar de la jugabilidad. Como todo buen plataformas, este título cuenta con rompecabezas que ir resolviendo para poder avanzar a través del juego. Nuestro objetivo será conseguir unas bufandas repartidas por los distintos mundos, las cuales nos permitirán viajar a estos mundos todavía bloqueados. Y, por supuesto, estas bufandas no estarán al simple alcance nuestro; tendremos que currárnoslo.

Con esta premisa de dos mundos de calor y frío separados pero a la vez trabajando juntos, tendremos que aprovechar las distintas habilidades de los personajes para completar satisfactoriamente estos objetivos. En el lado del calor, podremos caminar bajo el agua y usar ráfagas de azufre para llegar a lugares imposibles. En el lado del frío, esta agua se convierte en hielo que poder pisar y algunos objetos se harán bolas de nieve que nos darán la altura suficiente para alcanzar lugares altos.

Teniendo estas habilidades siempre en mente, y utilizando los objetos a nuestro alrededor que están ahí precisamente para ayudarnos (o distraernos), podremos alcanzar estas bufandas que en un principio parecen imposibles de recoger. Esta mecánica de juego llama mucho la atención, pues la implementación de ambos mundos en el juego y cómo hay que trabajar con los dos para seguir avanzando está perfectamente realizada. No cuesta mucho acostumbrarse a lo que cada personaje ofrece, e incluso podremos descubrir nuevas aplicaciones para nuestras habilidades según avancemos.

Todo esto queda prácticamente anulado si jugamos solos. Y es que sí, disponemos de las mismas habilidades, mecánicas y demás, pero hacerlo todo por uno mismo va a resultar bastante más complicado, porque muchas veces conseguir la bufanda depende la actuación de ambos personajes en el momento justo. En solitario no es imposible, pero es más complicado.

No todos los niveles serán iguales

En los distintos mundos del juego habrá distintas habilidades especiales: crear barreras de hielo para llegar a ciertos lugares o explosiones que se producen al chocar ambos personajes que abren caminos entre otras. Este ha sido quizá el aspecto que ha salvado a Degrees of Separation de caer en una aventura monótona, pues aunque cada mundo cuenta con varias bufandas que recoger usando siempre las mismas habilidades, al ir a otro mundo todo vuelve a ser nuevo y tendremos que buscar nuevas tácticas con lo que tenemos.

Si a esto le sumamos que los controles son bastante fáciles de aprender y de acostumbrarse a ellos, hace que sea una aventura totalmente amena que a veces nos puede parecer sencilla pero que poco a poco se va complicando y poniendo a prueba nuestro ingenio. Sí que es verdad que, de tanta sencillez, se utiliza el mismo botón para dos cosas (usar una habilidad y moverse entre puntos de control) y a veces se activa una cosa cuando queremos la otra, y resulta molesto.

Sobre su dificultad, podría decir que está en un nivel sencillo salvando algunas bufandas que se me han resistido durante más tiempo del debido, pero no sería justo. El juego incluye tantas bufandas que no es necesario recoger absolutamente todas para poder avanzar hasta el final. Obviamente, las que son más fáciles son las primeras que recogeremos. Pero también hay otras que vemos ahí, en un lugar tan alto y poco accesible, que podemos pensar “eso es imposible”. Me ha ocurrido, y en la mayoría de casos he decidido saltármelas. Pero para quien quiera ir a recoger todas, y obtener así con ello sus correspondientes trofeos, encontrarán un toque de dificultad. Y quien no quiera, simplemente puede seguir y no complicarse la vida.

Pequeños fallos en detalles que arruinan la experiencia

También quiero hablar sobre un tema muy importante en este juego, y son las físicas. Degrees of Separation es un plataformas donde cada centímetro cuenta y utilizar bien los objetos de nuestro alrededor marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por eso me llamó la atención lo bien pensados que están los rompecabezas, habiendo siempre una solución perfecta para alcanzar cada bufanda aunque al principio no podamos verla. Y por eso me llamó también la atención que hayan descuidado otros detalles. Por ejemplo, al caminar bajo el agua, nuestra velocidad de movimiento no se reduce como cabría esperar de un medio acuático.

Y en el tema de los saltos, algo también fundamental en el juego, están hechos de una manera un tanto extraña, avanzando con ellos más hacia delante que hacia arriba. Los escenarios para los puzles no son muy grandes, y en ocasiones los saltos de los personajes son tan cortos (obligatoriamente para que no se alcancen ciertas cuerdas para subir así de primeras y busquemos un impulso adicional) que quedan ridículos vistos desde fuera, como que no se corresponden con un salto real.

Y si hablamos de algo realmente molesto, tenemos que mencionar la cámara. El juego, normalmente, se ve en una sola pantalla donde caben ambos personajes. Pero se podrán separar en ciertos momentos y entonces hace aparición la pantalla partida. Es una solución totalmente lógica, pero es su implementación lo que es realmente malo. Y es que los jugadores no pueden controlar la cámara, así que estamos a la deriva de lo que el juego dicte en cada momento.

Esto implica que, en pantalla partida o en normal, muchas veces queramos mirar hacia arriba o hacia los lados para ver algo más de la zona de rompecabezas y sea imposible. Y no hablemos ya de cuando la cámara se acerca hasta ver al personaje y una pequeña zona a su alrededor, y entonces sí que avanzar se convierte en una odisea. Añadir algo tan sencillo como el libre movimiento de cámara o un zoom habría sido un acierto total.

El mapa total del juego no es muy extenso, pero sí tiende a dividirse en zonas separadas donde esconder las bufandas. Primero, seguiremos un camino. Y si es el que sigue hasta el final, tenemos la opción de seguir o de volver a conseguir otras bufandas. Una manera sencilla y que ahorra algo de tiempo es la posibilidad de viajar de forma rápida entre puntos de controles, los cuales además hay en abundancia. Pero una falta notable es la de un propio mapa. Una de las zonas es un castillo donde habrá diferentes puertas que nos llevan a los mundos. Pues bien, habrá que recorrerse todos los caminos y acordarse o averiguar cuál lleva a la siguiente puerta. Un simple mapa ahorraría muchos disgustos.

La historia no destaca, al igual que los gráficos

Y si hasta ahora os he hablado principalmente de la jugabilidad, es porque realmente es lo más importante del juego. Sí, también hay una historia, pero por desgracia no es algo que consiga enganchar. Dejando de lado el tema de los dos mundos separados de los protagonistas y de su objetivo de acabar juntos, durante el juego escucharemos la voz de una narradora que va contando ciertos hechos.

¿La realidad? No hay cinemáticas, por lo que los textos (estos en español, pues la voz solo está disponible en inglés) aparecen durante el propio juego y muchas veces estás más ocupado en buscar la siguiente bufanda que en leerlo. Y creedme, tampoco os perdéis mucho. Además, al no haber intervenciones de los protagonistas, es decir, no hablan en ningún momento, no se llega a coger ese cariño como puede pasar con Child of Light.

Si nos ponemos más técnicos, tenemos que hablar de gráficos y de banda sonora. El primer apartado, el visual, destaca básicamente por el contraste del azul y el rojo de ambos protagonistas, pero después los decorados de fondo o los escenarios que recorremos no son para tirar cohetes. Cumplen, pues a veces nos encontramos con algo que llama la atención, pero nos olvidamos de mirarlo muy de vez en cuando. Y eso es porque no es llamativo.

En cuanto al apartado sonoro, ya hemos hablado de la voz de la narradora en inglés. Y a esta voz la acompañará durante todo el juego una música que varía dependiendo del mundo y con la que viajamos siempre pero que no molesta en absoluto. La tenemos de fondo, con melodías agradables, y sirve para tapar el que sería un molesto silencio. También cumple con su función y se podría decir que muy correctamente.

Si hablamos sobre duración, la cosa puede variar bastante. A mí, una partida completa en cooperativo y sin haber cogido todas las bufandas pero sí bastantes, con atascos incluidos en algunas, me ha llevado unas 6 horas y media. La cantidad de bufandas que cojamos y el tiempo que invirtamos en cada una variará mucho la duración. Y si a esto le sumamos que la partida no sea en cooperativo sino en solitario, la cosa puede subirse varias horas más. En definitiva, una duración muy aceptable para lo que ofrece; alargarlo más habría sido demasiado.

Conclusión

En definitiva, Degrees of Separation es un buen plataformas en 2D siempre y cuando aprovechemos su modo cooperativo. Jugar en solitario, a mi parecer, estropea la experiencia y disminuye bastante la diversión. En general, es un juego que cumple bastante bien con lo que ofrece. Sí, tiene muchos fallos y cosas que podrían mejorarse, pero no está nada mal si queremos una buena aventura que vivir con un amigo.

La jugabilidad es la parte que más destaca de él, incluyendo aquí los distintos rompecabezas que encontramos y las habilidades que varían y salvan al juego por los pelos de caer en la monotonía. Por el contrario, los gráficos y la historia son de esas cosas que podrían haber dado una vuelta más para hacer el juego más llamativo.

Por el precio que se ofrece, 19,99€ en formato digital en PS Store, es una buena opción para comprar y jugar acompañado. Si has jugado a A Way Out, otro juego cooperativo, y te ha gustado, entonces Degrees of Separation puede ser una buena opción para ti y tu compañero/a de juegos.