Seguimos analizando esta nueva hornada de juegos para PlayLink que la gente de PlayStation nos ha preparado para que disfrutemos del juego en grupo y nuestra PS4 sea un vehículo para llenar las veladas navideñas de diversión y risas.

Después de dar el veredicto a Saber es Poder: Generaciones, ahora os quiero hablar de Chimparty, un título desarrollado por NapNok Games, el estudio danés responsable de uno de los mejores títulos para este sistema de juego con Smartphone y Tablet: Frantics.

Su último trabajo, Chimparty, nos presenta un clásico juego de tablero plagado de minijuegos y protagonizado por unos simpáticos chimpancés con una excesiva tendencia a la flatulencia.

Diversión asegurada y por menos de 10 euros. Si tenías pensado hacer el mono estas fiestas con tus amigos, esta gente te lo pone en bandeja pero… ¿valdrá la pena el desembolso?

Chimparty: Que el mono no pare, no pare, no

En Chimparty nos encontramos el clásico juego de tablero en que lanzar los dados, ir avanzando y superar los minijuegos para ganar posiciones hasta ser el primero en llegar al sofá en el que espera la banana dorada. Si habéis jugado a algún Mario Party sabréis de lo que hablo.

Nos esperan 18 minijuegos bastante variados a través de 90 niveles, en los que hasta cuatro jugadores tendrán que elegir su colorido simio para superar las pruebas y alcanzar la mayor puntuación en forma de estrellas que se traducirán en posiciones para avanzar, siendo el último jugador el que lanzará el dado, escalar posiciones y caer en la siguiente prueba.

Por supuesto existirán ciertas normas y variantes que harán el avance más divertido. En primer lugar dos jugadores no pueden estar en la misma casilla – siempre habrá cuatro, así que si sois menos la CPU controlará al resto – y esto hace que tanto los avances o retrocesos se irán incrementando hasta encontrar un hueco, generando grandes avances o grandes retrocesos, no siempre justos pero muy divertidos.

Además los dados en ocasiones no darán un número, sino un símbolo que puede hacer que el resto de rivales tenga que retroceder, o que el último avance varias posiciones, por lo que en todo momento las partidas pueden dar un vuelco y el interés y emoción se mantienen alto en todo momento.

Los minijuegos, jugabilidad con un solo botón

Entre las 18 pruebas encontramos un poco de todo, todas se limitan a pulsar un botón con el que nuestro mono saltará. La mayoría se basan en una flecha de dirección que irá oscilando automáticamente, teniendo que pulsar con distinta intensidad para que nuestro mono salga disparado a esta dirección, algo similar a lo que hemos visto en tantos juegos de Smartphone del estilo Angry Birds.

Existen pequeñas variantes a esto. Estando en el aire podemos hacer que nuestro chimpancé suelte una flatulencia (o pedo, hablando en plata) para un impulso extra, como si fuese un doble salto. Otras veces una pulsación en el aire hará que nuestro mono descienda en picado.

Los juegos por lo general son bastante divertidos. Desde dispararnos con un cañón e ir alternando pedorretas para caer en plataformas de tipo trampolín con el fin de llegar lo más lejos posible, lograr encestar a nuestros propios monos tratando de coger el máximo número de bananas mientras tanto, voleibol 2v2 pudiendo invadir el lado rival y convertir la pelota en una burbuja, aplastar barriles esquivando los que tengan pinchos, jugar al pilla-pilla, a una versión del pong que obliga a coordinarse con un compañero…

Otros juegos son el fútbol primatecano (los nombres de los modos no tienen desperdicio) en el que se irán intercambiando distintos deportes sobre el tablero, impulsarnos para que nuestro modo caiga en el centro de una diana gigante o una carrera de obstáculos en los que de nuevo habrá que coger el máximo número de bananas posible mientras esquivamos obstáculos que nos harán perder puntos.

Finalmente destacar que, además del modo tablero, podemos escoger participar en pruebas sueltas si hay algún minijuego (o varios) que nos gusten especialmente, incluso con la opción de personalizarlos para aportarles variantes y crear una “playlist” de pruebas para que la experiencia sea totalmente a medida.

Escenarios y personalización

Por lo general el juego requiere rapidez de reflejos y coordinación, y el hecho de poder afectar al resto de contrincantes (saltando encima de ellos para coger un plátano in-extremis que iban a coger ellos) siempre genera piques y potencia la diversión.

Disfrutaremos de hasta cinco temáticas distintas de escenarios, la mansión de un mago con cambios de gravedad, una zona con presencia alienígena, un puerto pirata, un castillo encantado o una jungla prehistórica, que además aportarán ciertos elementos interactivos que pueden influir en el desarrollo de las partidas.

Además, en cualquier momento de la aventura podemos personalizar a nuestro mono equipándole con todo tipo de atuendos de lo más bizarros, zapatillas, orejas de conejo, una armadura… a medida que avancemos iremos desbloqueando nuevas apariencias que además se guardarán en la App, por lo que podremos usarlas incluso aunque juguemos en otra PS4.

Apartado técnico

El juego, como suele suceder con este tipo de títulos, no es ningún portento gráfico pero cumple sobradamente con su cometido.

Gráficos sólidos y coloridos, estéticamente bonito y atractivo para todos los públicos, con especial mención al diseño de los simios y sus expresiones faciales, con un trabajo bastante bueno que aporta un toque cómico. Además a nivel de físicas todo funciona como debe y las animaciones son muy correctas.

Del apartado sonoro poco que decir, melodías que acompañan a los minijuegos, nada que se nos vaya a quedar en la memoria. Sólo mencionar que la sesión de grabación para las pedorretas (con una variedad de sonidos destacable y una fidelidad sobrecogedora) tuvo que ser divertida, y todos sabéis que un juego de este tipo con exceso de flatulencias no hace más que multiplicar la diversión.

Conclusiones

Chimparty me parece uno de esos títulos “must-have” que hay que tener sí o sí en el catálogo de nuestra consola.

Su jugabilidad es tremendamente simple, pulsar un botón, y aunque esto pueda limitarlo y restarle profundidad el estudio ha sabido sacarle provecho ofreciendo una variedad de situaciones para no caer en la monotonía y haciendo que cualquier persona pueda disfrutarlo aunque no esté iniciada en esto de los videojuegos.

Si a esto le sumamos un precio por debajo de los 10 euros, estamos sin duda ante un recomendado para que estas Navidades, y también el resto del año, podamos hacer el mono y pasar un rato divertido sin complicaciones y con risas aseguradas.

Dónde comprarlo

Oferta