Introducción

Soy un sonyer de pura cepa, desde la primera PlayStation fiel a esta marca de consolas. Fiel, que no fanático. Tal y como os conté en mi artículo sobre consola versus PC, sufrí una metamorfosis entre la generación de 16 y 32 bits, probando las (ácidas) mieles de los ordenadores para jugar. Después volví al redil, y lo hice, me acuerdo perfectamente, nada menos que con la Play y Final Fantasy VII.

Ahora me doy cuenta de que fui un afortunado. El paso por el mundo de los compatibles me permitió en cierto modo hacer un “reset” y comprar la mejor consola cuando ya estaba asentada en el mercado. Antes había sido más bien partidario de Sega en su lucha encarnizada contra Nintendo, aunque además de Megadrive también tuve y disfruté la Super NES. Pero lo más probable es que, entre esa máquina desconocida llamada PlayStation y la flamante Saturn de Sega -que prometía chipset SH3 aunque finalmente fue capado-, hubiera optado por la segunda, entre otras cosas porque de Nintendo 64 no se sabía nada.

Ha nacido una estrella

No fue así, y como he dicho puede comprar sin dudarlo un PlayStation cuando ésta ya había alcanzado fama y notoriedad. Descubrí sagas fantásticas, como Metal Gear Solid, Resident Evil, Dino Crisis, Silent Hill, Parasite Eve o Gran Turismo, pero sobre todo me di cuenta de que ya no era un bicho raro de esos que jugaban a “marcianitos”: las consolas estaban de moda, de pronto eran algo cool, y conviene no olvidar que ese cambio se lo debemos a Sony.

Desde entonces he tenido todas las PlayStation de sobremesa, además de PSP. No he comprado otras consolas muchas veces no por falta de ganas sino de tiempo. Había que elegir y yo lo tenía muy claro. También dejé por el camino PS Vita, porque aquí no se trata de comprar a lo loco una marca: se trata de comprar lo mejor.

La “nueva” guerra del mundillo

Después de PlayStation, Microsoft vio que había una fuente de negocios importante en el panorama de los videojuegos. La compañía de Redmond llegó con los millones de dólares avalándola, y una promesa por delante: Xbox, la consola más potente del mundo.

La dura realidad es que Xbox se estrelló contra una apisonadora llamada PlayStation 2, aunque a Micro hay que agradecerle que a pesar de todo haya permanecido como competencia directa de Sony. No olvidemos que Sega se hizo a un lado como compañía de hardware y Nintendo, relegada a un segundo o tercer puesto que ya parecía perpetuo, se dio cuenta de que debía ir por otros derroteros.

La competencia entre Sony y Microsoft ha permanecido desde entonces, una lucha donde los millones y los talones no han podido contrarrestar la falta de experiencia en la competitividad del mercado, ya que por todos es sabido que la compañía de Bill Gates llevaba decenios viviendo del monopolio con Windows. Así que Sony, acostumbrada a dejarse la piel en todos los campos de la tecnología, desde teles hasta reproductores de música, cámaras de fotos, memorias y absolutamente todo lo imaginable -con sonados éxitos y fracasos por el camino-, dribló fácilmente al torpe gigante estadounidense. Con unas campañas de marketing brutales, unos desarrollos internos cuyos frutos cada vez lucen mejor y una marca ya grabada en el imaginario colectivo, PlayStation ha seguido siendo la consola líder desde hace ya cuatro generaciones, que se dice pronto.

Micro casi lo consigue con Xbox 360, en pugna directa con PlayStation 3, y algunos dirán que lo hizo. La realidad es que tras un arranque algo lento de la nueva consola de Sony, adormecida por el tremendo éxito de su predecesora, ambas máquinas convivieron en igualdad hasta que los de Redmond abandonaron precipitadamente la suya, que estuvo el último año y medio casi sin juegos de calado, decantando la balanza claramente. No en vano PS3 vio nacer sagas como Uncharted, The Last of Us, Resistance, LittleBigPlanet o Demon’s Souls, aparte de haber tenido exclusivos por todo lo alto como Metal Gear Solid 4, Ni No Kuni, Heavy Rain, God of War III y un largo etcétera.

En esta generación ya sabéis lo ocurrido: Microsoft retrocedió todos los pasos dados en la buena dirección al anunciar una consola como Xbox One que, aparte de ser menos potente y más cara, estaba envuelta por la polémica de los DRM y la conexión online permanente. Sony, que había aprendido la lección con la arquitectura compleja y el arranque lento de PS3, construyó una consola accesible, transparente y que se ha vendido como churros: hablamos de PlayStation 4. Tal era el panorama, que incluso la prestigiosa revista Edge recomendó su compra en portada.

Orgullo sonyer

Y aquí estoy yo, escribiendo en Sonyers, 24 años después de que PlayStation fuera lanzada al mercado. ¿Os dais cuenta de lo que significa una hegemonía de tantos años en este mundo tan cambiante? Tengo muy claro que quien, a pesar de todo, sigue detestando la marca de consolas de Sony, que los hay, es gente que odia la calidad desde la mediocridad, la innovación desde el aburrimiento, y el éxito desde el ostracismo. Y oye, ahí siguen, es lo que tiene lavarse el cerebro. Uno puede preferir otros sistemas, faltaría más, pero ¿despreciar PlayStation? ¡Venga hombre!

Cuando yo era mucho más joven participaba activamente en los chats de Hobby Consolas. Usaba el mismo nick, y aquí sigo al pie del cañón. Fue en los inicios de PlayStation 2 y, en cierto modo, también en los albores de los foros de videojuegos en internet. Madre mía la que se montó allí: toda una guerra de consolas donde a los sonyers nos aborrecían. Pero ahí estábamos nosotros, con nuestras Play 2, para mí la mejor consola de la historia. Mientras, Dreamcast desaparecía, Game Cube no se comía un rosco y Xbox mordía el polvo. Desde aquí mando un saludo al Coronel Blue, Clansman, Jauke, y también a los viejos segueros como Gatorrollo o nintenderos como Darkail… Me pregunto dónde estarán ahora.

Recuerdo el caso particular de un chaval, Seph, por el que no puedo decir que sintiera el mismo cariño, que se compró Dreamcast una semana antes de que anunciaran el cese de su fabricación y luego, echando la culpa a PlayStation 2, adquirió Xbox una semana antes de que la rebajaran de golpe un 40%, cuando Microsoft se dio cuenta de que se había pasado tres pueblos con el precio. Claro, imaginad al chaval… hater era poco, aquel chico estaba completamente poseído. Era hasta cruel ponerle los argumentos encima de la mesa y que empezara a echar espuma. ¡Ay, qué tiempos esos de los foros!

Una mirada al futuro

Ahora veo otras webs y me traen recuerdos, pero ya no entro al trapo como antaño. Leo a gente decir chorradas, de todas las marcas y consolas todo sea dicho, y no pasa de hacerme cierta gracia.

Porque si he aprendido algo en estos años, es que la verdad se impone. No hace falta convencer a nadie, no es necesario engañarse. Esto no se parece al fútbol, donde con un golpe de suerte cambia el resultado de un partido. Aquí cada uno está donde tiene que estar, no hay vuelta de hoja. Lo importante es aceptarlo y tratar de elegir siempre lo mejor para nuestros gustos.

Desconozco el futuro que le espera a PlayStation. Quizás las consolas cambien y ya no haya marcas como ahora las entendemos. O quién sabe, tal vez otra compañía tome el relevo de Sony como empresa dominante del sector. Lo que está claro es que nada dura para siempre, pero hoy por hoy la Play sigue manejando el cotarro.

En fin amigos, ésta ha sido mi experiencia con la marca PlayStation y por eso sigo siendo sonyer. Mucha gente pensaba que mi afición era infantil, de chaval como mucho; pero a mis 39 tacos, tengo muy claro que esta pasión no va a desaparecer ni mucho menos. Es más, estoy entusiasmado con saber qué depara el mañana.