Déjenme empezar este artículo pidiendo perdón en caso de soltar alguna barbaridad o algún comentario ofensivo o inadecuado, pero no me puedo creer que a fecha de hoy se siga creyendo que los videojuegos son perjudiciales para una persona, ya sea porque esa persona imite a sus ídolos de los videojuegos o lo que se quiera comentar por los rellanos.

Un reciente estudio hecho por la Universidad de York confirma que la violencia y los videojuegos no están ligados, y creo que aunque este estudio esté para cualquiera que lo quiera defender, seguirá habiendo gente que rechacen los videojuegos por la violencia que supuestamente ocasiona.

Distingamos los dos bandos

Como en cualquier colectivo, siempre hay una parte opresora y otra parte defensora. En el caso de los videojuegos pasa exactamente lo mismo.

Los defensores somos todos nosotros, aquellos que tanto adoramos los videojuegos, que gracias a ellos nos conocemos más fácilmente porque sale un tema de la nada y de repente conectan dos de ustedes porque ese tema es “lo alucinante que es Kratos asesinando dioses” o “lo carismático que es Sackboy” o “la dificultad para conseguir el trofeo platino en este juego o en ese otro”. Gracias a ellos hemos aprendido a elegir sabiamente, a estar en alerta cuando te sitúas en un lugar desconocido, a divertirte, a amar, a odiar, a empatizar, a vivir.

Dentro de nuestro pequeño gran grupo también estamos divididos, ya sea por la guerra entre consolas, por juego favorito, por jugabilidad, pero siempre que intentan atacarnos ya sea desde dentro o desde fuera nos unimos y contraatacamos. Un claro ejemplo es el de las microtransacciones “pay-to-win” de Star Wars Battlefront II, un ataque de EA para darles más excusas a los de fuera de que los videojuegos no valen la pena, porque no pagas 60€ para comprar un juego, sino para comprar una interfaz para comprar varios conceptos del juego, lo cual se va a más de lo que te imaginas. Pues todos nosotros pudimos juntos con una compañía enorme que se mueve por el dinero.

Los opresores son todos aquellos que no se han metido en el maravilloso mundo de los videojuegos y solo saben apreciar lo que ven en los anuncios, en las noticias, o lo que les dice el compañero de turno. Hay otro grupo de opresores que sí que se mete en este mundillo, pero solo lo hacen para ganar dinero a costa de los defensores. Se suelen “esconder”, pero una vez les oigan hablar, pueden deducir que son corruptos y que no merecen ser escuchados más que para mofa.

Este último grupo lo componen las compañías que más que sacar videojuegos para que el público los disfrute, los sacan para vaciar las billeteras de los inocentes y llenar las suyas. Y no tomen este comentario mal. Entiendo que una compañía quiera ganar dinero con sus proyectos, de algo tendrán que vivir, pero lo que está ocurriendo poco a poco es absurdo, y puede dañar la reputación de los videojuegos.

También podemos apreciar ciertas celebridades que buscan polémica, o que pretenden “lavar el cerebro” de aquellos inocentes para desprestigiar el trabajo de unos y alabar el trabajo de otros. Aunque para este caso no quiero ejemplificar, tengo que mencionar a nuestro amigo Sasel, y la manipulación que éste causa a cientos de miles de seguidores. Lo congratulo por su humor (aunque ha ido decayendo en mi opinión), pero sus opiniones sin fundamento y el vídeo donde se reía del chico porque murió al estar 12 horas jugando a un juego, entre otros, lo retratan.

Pero ninguno de estos dos tipos son peores que un grupo mayor: los padres.

Padres, abran los ojos

En general, los padres están descuidando lo que sus hijos conocen, lo que ven, lo que juegan. Si tanto creen que la violencia en los videojuegos es excesiva para vuestros hijos de, por ejemplo, 10 años, no les compren esos videojuegos en primer lugar.

Es conocido el caso de que cada vez más niños juegan juegos como Call of Duty, un juego que tiene PEGI 18 por alguna razón. Por cosas como estas, las compañías se crearon los sistemas como PEGI o ESBR, que se encargan de poner la edad recomendada para jugar a cierto videojuego, el contenido que tiene, ya sea violencia, alcohol, drogas, sexo, etc.

Está siendo aceptado que los padres cada vez dejen a sus hijos con los aparatos electrónicos para que los niños no les molesten, porque así su trabajo es más fácil. Y en el caso de los videojuegos, cuando los críos estén aburridos no irán a molestar a los padres que tanto han trabajado para comprarle una consola que desconocen y para adquirir videojuegos que no han visto en su vida, pero como es lo que la criatura quiere pues se lo compran para que les dejen en paz.

Los niños no tienen nociones de calidad, y se aguantan con cualquier cosa que les des que tenga colores llamativos y ruidos rimbombantes, así que es el trabajo de los padres para acercar al hijo de 10 años a juegos de PEGI 3 o 7 que valgan la pena, y al hijo de 18 años darle toda la libertad del mundo para que se mueva por una temática u otra. Estoy seguro que los padres que tanto se quejan de la violencia son los mismos que cometen el delito moral anterior, y estoy segurísimo de que si se esforzasen un poco más en educar a sus hijos en condiciones se quejarían mucho menos.

¿Pero cómo se les influencia a estos padres para dar tanto odio a los videojuegos que ellos mismos permiten jugar a sus hijos?

Última hora, nos quedamos sin noticias, busca algunas sobre videojuegos

Esto tiene que ver más sobre periodismo, pero cada vez es más normal ver noticias que no son importantes, completamente evitables y que son alargadas más de lo necesario.

Cuando no hay suficientes noticias la prensa suele acudir al “bote salvavidas”, que resulta en noticias sobre el tiempo que hace en tal lugar fuera de la franja del tiempo, “tal grupo ha conseguido tanto dinero en el programa X de nuestra cadena”, sobre todo en verano noticias de gente en playas, rizando rizos con esta desaparición o con este asesinato. Estas noticias no informan, entretienen y buscan polémica, pues eso es lo que el espectador/lector medio quiere y es lo que las cadenas buscan. Ese es uno de los mayores problemas que veo con las noticias de videojuegos para calificarlos como peligrosos.

Cómo olvidarnos del fatídico momento de Matías Prats cuando dijo “fantasía fainal siete” en vez de Final Fantasy VII, una de las noticias más conocidas a día de hoy sobre este tema. O la de cantidad de noticias donde se muestran imágenes de videojuegos violentos para hacer ver a la gente que todos los videojuegos son así, que por cierto…

¿En serio creen que todos los videojuegos son violentos?

Aquellos que comentan que los videojuegos generalmente son violentos no tienen ni idea de lo que están hablando, y se les puede probar lo contrario al momento.

Journey, Flower, Abzu, Bound, Sky, Aer, todos ellos “juegos” de exploración donde puedes echar horas sin encontrar violencia alguna y son maravillas visuales.

Parappa the Rapper, Patapon, juegos de Hatsune Miku, Just Dance, juegos de baile donde la violencia es inexistente.

The Witness, Fez, Unravel, Puyo Puyo Tetris, juegos de puzzles carismáticos y alegres a la vista, que son muy útiles para entrenar nuestro cerebro y para echar algunas horas.

Para aquellos que piensen que no hay alternativas, yo creo que no solo hay, sino que son mucho mejores que algunos juegos violentos. Sólo hace falta documentarse y no cerrarse en lo que te dice una persona.

En muchos casos donde sí que hay violencia en videojuegos para niños es tan surrealista que es impensable considerar la alternativa de que porque tu hijo juegue por ejemplo a A Hat in Time y vaya a pelearse con la mafia más cercana. También hay violencia justificable como en los juegos de lucha, porque esa es la temática del juego, y sería raro ver a Ryu debatir sobre la paz del mundo con M. Bison.

Es verdad que en algunos juegos la violencia es un poco exagerada e incluso evitable, pero creo que puede concordar con la estética del juego a la perfección, como por ejemplo, la polémica de The Last of Us 2 y su trailer tan popular.

¿Y esto concluyo?

No quiero hacer esto demasiado largo, pues este tema ha estado en el aire desde hace mucho tiempo, y dudo que se acabe en algún momento. Gracias a este tema puede surgir polémica, lo cual lleva a la fama de quien la haya empezado y quién sabe la de veces que esto se ha hecho.

El hacer esto ha hecho que me desahogue un poco, pero sé que esta “guerra” no acabará nunca, y el ver que el nombre de aquello que muchos de nosotros está siendo fácilmente manchado por gente a la que ni les interesa esto lo más mínimo me frustra.

Lo único que aconsejo a la gente que piensa como yo sobre este tema es que no piensen mucho en ello, y que disfrutemos de lo que tenemos, que mientras muchos se quejan sobre la noticia de Final Fantasy VII, nosotros o jugaremos ese juego en PSX o esperaremos su aclamado remake con (im)paciencia.