Me encanta el género indie, capaz de crear los juegos visualmente más hermosos de la generación, de ofrecer mundos y paisajes que ni podríamos soñar, con mecánicas jugables tan ingeniosas que no dejan de sorprender hasta al más veterano de los jugadores, y también, de vez en cuando, apelando a nuestro lado nostálgico.

Es el caso de este Raging Justice, desarrollado por MakinGames y distribuido por Team 17, un beat’em up de la vieja escuela que llega a PlayStation 4, Xbox One, Switch, PC y Mac el 8 de mayo dispuesto a rememorar los grandes clásicos del género.

Con todo el aroma de los Street of RageFinal Fight, The Punisher o el genial Cadillac & Dinosaurs, Raging Justice nos pega una patada directa a la nostalgia, las máquinas recreativas, esas partidas de 25 pesetas que nos duraban un buen rato – si no éramos muy malos, a mi me duraban muy poco – y que se disfrutaban mucho más en compañía.

Veamos si el juego ofrece algo más que rememorar el pasado y resulta un título muy a tener en cuenta para sumar a nuestro catálogo de PS4.

Bienvenidos a Big Smoke City

La acción nos sitúa en una gran ciudad castigada por el crimen y la violencia, en la que los macarras y las bandas callejeras campan a sus anchas y la policía se encuentra totalmente desbordada.

Ante semejante panorama, el cuerpo de policía de Big Smoke City se ve obligada a acudir a todo tipo de personas, desde militares, agentes retirados… cualquiera con habilidades de combate puede servir y es más que necesario.

La historia empieza con nuestros tres protagonistas en un coche dispuestos a investigar la misteriosa desaparición del alcalde de la ciudad, pero se ven sorprendidos por una emboscada y aunque sobreviven a la explosión tienen que abrirse paso por el barrio más peligroso de la cuidad.

Con unas breves escenas, algunas estáticas, se nos presenta la historia, que como adivinaréis no es el punto fuerte del juego, y si el juego quiere servir como homenaje sin duda no hace ninguna falta.

Lo que sí hace bien el juego es mostrar una buena cantidad de diálogos bastante cómicos, que incluso se ríen del género con un gran sentido del humor, así como unos entornos que describen muy bien la situación y estamos acostumbrados a ver en este tipo de juegos: Barrios marginales, llenos de pintadas, casas viejas, fábricas desvencijadas, bares… incluso un circo.

Tres personajes para repartir… justicia

Para detener esta escalada de violencia y descontrol podremos manejar a tres personajes, cada uno de ellos muy diferenciado del otro en habilidades y movimientos. Se trata de Rick Justice, Nikki Rage y Ashley King.

Rick Justice es un policía veterano con gran fuerza y un estilo de lucha poco depurado pero muy efectivo, tenemos a Nikki Rage, exmilitar y muy habilidosa, y a Ashley King, un chico de 15 años que ha inspirado muchos de sus movimientos en películas, como la Crane Kick, basada en uno de los golpes de Karate Kid.

El número puede que se quede algo corto, aunque si el juego pretendía ser un homenaje a los clásicos meter muchos más personajes tampoco habría tenido mucho sentido (y tampoco descartemos que añadan nuevos personajes en un futuro vía DLC, de hecho Ashley ha sido añadido hace poco).

Lo mismo sucede con los enemigos, no hay una gran variedad, pero sí los suficientes para que nos mantengamos ocupados conociendo sus ataques, movimientos y debilidades, además la mayoría tiene unos motes que vale la pena leer y en muchos casos son auténticos homenajes.

Campaña y supervivencia

Contamos con dos modos de juego, la clásica historia donde ir superando los niveles y enfrentándose a los jefes de final de fase para descubrir la trama del juego, y un modo estilo supervivencia donde tendremos que repeler oleadas de enemigos durante un tiempo límite con una única vida.

Raging Justice cuenta con los esquemas habituales de este tipo de beat’em up, ir avanzando por un escenario con scroll horizontal para hacer frente a varios tipos de enemigos que nos atacan por todas partes.

Se nos permite libertad para moverlos de izquierda a derecha y de arriba abajo y tenemos botón de puñetazo, de patada, ataque especial y agarre, así como una buena cantidad de items que van desde joyas y dinero para la puntuación a navajas o bates de beisbol para… bueno, ya imaginaréis. También hay dinamita, espadas, botellas, conos, escopetas, llaves inglesas… cualquier cosa que cogemos el suelo puede ser un arma, y cuanto más mortífera más vida quitaremos al rival.

Retos con los que rejugar

Además cada nivel nos presenta una serie de retos que no serán obligatorios pero que nos darán mayor puntuación, y van desde completar la fase en un tiempo límite, superar una puntuación, conseguir cierta cantidad de dinero, arrestar un número de matones, no perder vida, lograr un combo de “X35” o golpear a un número determinado de enemigos usando cierta arma.

Este añadido de los retos genera un interés extra en las partidas y ofrece mucha rejugabilidad. Además de liarnos a mamporros contra los enemigos tenemos la opción de arrestarlos cuando estén aturdidos – siempre recomendable, no siempre fácil – y al hacerlo se nos premiará con algo de salud.

Durante la partida se nos indicará qué enemigos son los considerados “fugitivos“, marcados en rojo cuando los veamos. Para estos rivales en concreto debemos intentar arrestarlos, y aunque no es obligatorio sí suelen ser uno de los retos y los otorgarán una buena porción de vida (hamburguesas para rellenar un poco de vida, un pollo asado para una recuperación mayor… ¿os suena?) y una generosa cantidad de puntos.

¿Decisiones morales?

Otro añadido interesante es el rol de “poli bueno” y “poli malo”, y es que ante esos fugitivos podemos decidir arrestarlos o liquidarlos, y eso nos dará puntos de poli bueno o poli malo. Uno de los retos puede ser alcanzar puntos en uno u otro sentido, así que es otro aspecto a tener en cuenta, además esto también estará presente a nivel de trofeos.

También tenemos la clásica carrera para cargar a los enemigos y curiosamente el juego permite que una vez los enemigos estén tumbados – aún no muertos del todo – les golpeemos en el suelo, además de recibir mensajes en pantalla según qué golpes demos estilo “ÉPICO” o “BRUTAL”, “HOME RUN” si golpeamos con un bate o “EN EL CLAVO” si lo hacemos con un martillo.

Y tampoco faltarán sorpresas en forma de vehículos, y es que en mitad de una pelea podemos toparnos con un pequeño tractor con el que ir atropellando rivales en pantalla, o un cortacésped, que siempre resulta divertido y supone un soplo de aire fresco ante tanto puñetazo y patada.

En cualquier caso la mayor parte del juego será eso, ir derrotando enemigo tras enemigo, la jugabilidad clásica de un “yo contra el barrio” que aquí se homenajea repitiendo las mecánicas que tantas veces vimos y disfrutamos antaño. Habrá quien vea en esta simpleza un punto negativo, pero los nostálgicos veremos belleza en la sencillez y pensemos que este género se merece este homenaje y muchos más.

¿Y cuánto dura? Pues fácilmente la campaña principal se puede completar en una hora, algo más si se os resiste, aunque os advierto que el juego cuenta con una dificultad bastante dura, incluso en el nivel fácil (o nivel cobarde). Otro incentivo más para hacerse con él, porque los juegos de antaño eran complicados y este está a la altura.

El título nos obliga a tener grandes reflejos y tratar siempre de arrestar a todos los fugitivos que podamos, pues andaremos escasos de vida. A veces es imposible esquivar objetos a distancia, y aunque no podemos decir que los controles no respondan bien habrá muertes que llegan a frustrar. Vamos, como en los viejos tiempos.

Tal vez a algunos os resulta poco, pero el juego invita a ser rejugado gracias en parte a sus retos, y siempre es bueno tenerlo ahí para cuando vienen los amigos y podemos echar unos cooperativos a dobles.

Apartado técnico

Como podéis ver en las imágenes y el gameplay que hemos incluido en el análisis, todas ellas extraídas directamente del juego, Raging Justice presenta un apartado técnico bastante decente, con unos modelos en 3D algo plastificados y unos escenarios renderizados, muy variados y con una buena cantidad de detalles.

El tamaño de los personajes es considerable, y los efectos gráficos son muy “retro”, es decir, bastante limitados, igual que el movimiento de nuestros personajes, sus animaciones muy escasas, todo ello pensado para homenajear a los clásicos.

Todas estas limitaciones son exactamente lo que esperaba en un juego así, y cualquier otra cosa habría sido decepcionante. Además el juego se presenta totalmente estable y fluido sin ninguna caída a pesar de poder tener a una docena de enemigos en pantalla. No es que el apartado gráfico ponga al límite a nuestra PS4, pero no sería la primera vez que nos encontramos un juego poco optimizado. No es el caso.

En cuanto al sonido también podríamos decir que es un homenaje, pues el número de melodías es escaso, son canciones muy genéricas y los efectos especiales nos trasladarán a los salones recreativos. El juego no tiene voces y los textos aparecen en perfecto castellano.

Conclusiones

Me ha gustado mucho Raging Justice, aunque reconozco que el ser un gran fan de este género y un nostálgico ayuda mucho, porque el título, seguramente por querer ser un homenaje, presenta todas las limitaciones que presentaban aquellos juegos de recreativas de finales de los 80 y principios de los 90.

El juego es muy corto, y eso duele más cuando nos damos cuenta de lo divertido que es. Tampoco en este tipo de propuestas uno espera un juego de 8 horas – terminaría siendo terriblemente aburrido – y los de recreativas no duraban mucho más, pero tal vez un par de misiones y algo más de originalidad (no copiar tanto de otros) hubiese estado bien.

Pero no quita que sea un juego que homenajea como pocos los clásicos “yo contra el barrio”, que resulta una gran opción para tener en nuestra biblioteca de juegos, con una dificultad de lo más retante y que disfrutaremos en solitario y también en cooperativo.