Introducción

Hace un tiempo, analizando Flipy’s Tesla, os comentaba que la realidad virtual nos ha retrotraído a la generación de 16 bits, cuando contábamos los megas de un juego para evaluar su presumible calidad. Os podréis imaginar por tanto la cara de escepticismo que puse al comprobar que este One Piece: Grand Cruise no llegaba ni al giga en la PlayStation Store.

Siempre en mi análisis de Flipy’s, os decía que juegos tan “pequeños” o bien presentan un estilo retro, en cuyo caso pueden ser largos y ricos en contenido, o está claro que van a pasar volando.

Era sabido que One Piece: Grand Cruise, de estilo retro, nada. De hecho los gráficos son alucinantes, metiéndonos de lleno en la serie de Eiichirō Oda. Pero vamos por partes.

Dentro del anime

Lo primero que llama la atención, ya que hablaba de gráficos, es el aspecto cuidado de toda la producción. Entornos prístinos y coloridos, con muy poco aliasing. Pero sobre todo, una estética anime como nunca antes la habíamos visto.

One Piece: Grand Cruise 01

La realidad virtual sigue sorprendiendo, y tener delante a los personajes de One Piece: Grand Cruise, perfectamente modelados en “carne y hueso”, es una experiencia digna de mención. Es, de hecho, como meterse de lleno en la serie. Es sentir la plasticidad de los dibujos animados ahí delante, a escasos metros.

Hay que destacar las virtudes gráficas de este juego, que a duras penas lo salvan del ridículo más absoluto, tal y como veremos a continuación.

Duración de risa

Volviendo al tema de los megas que ocupa One Piece: Grand Cruise, con unos gráficos tan resultones, ¿qué nos queda entonces?

Pues lo que tenemos, damas y caballeros, no es sino otra experiencia más de realidad virtual. Una además especialmente breve, que se puede completar en menos de media hora. Da la impresión de que este “juego” era en realidad una demo para algún tipo de certamen japonés relacionado con la serie y han aprovechado el tirón para venderla.

One Piece: Grand Cruise 02

Es muy decepcionante ver el logotipo de Namco Bandai, una gran empresa del mundillo, comprobar efectivamente la buena factura técnica del título y finalmente encontrarse con esta especie de broma. Algo que, con un periférico como PlayStation VR acercándose a los dos años de vida, ya no se justifica en cualquier caso.

A cañonazo limpio

One Piece: Grand Cruise consiste básicamente en presenciar una serie de diálogos en distintos entornos del legendario Thousand Sunny (el barco de este grupo de piratas) antes de ir a lo que es el propio juego: disparar balas de cañón a la marina enemiga o bien al legendario monstruo conocido como kraken.

Con respecto a las partes contemplativas, evidentemente la factura técnica las hace muy gratificantes de ver. Al estilo japo, las chicas son exageradamente voluptuosas y nos harán más de un guiño picante, mientras que los hombres son más bien histriónicos y hasta ridículos. Como detalle, resulta cuanto menos chocante que podemos fijarnos en determinados objetos para que resalten, sin otra finalidad aparente. También podemos mirar a los personajes, que simplemente nos responderán con una frase corta y un ligero cambio de expresión. En algunos momentos nos preguntarán algo a lo que podemos responder sí o no, con una ligerísima variación en el ya de por sí escaso hilo narrativo. Por último, es posible elegir nuestro sexo -se supone que somos un/a joven aspirante a pirata-, lo que también altera las conversaciones.

One Piece: Grand Cruise 03

Las partes de acción nos ponen a los mandos de un cañón, cuya posición determinamos antes de iniciar la partida. A base de tiro limpio debemos básicamente impactar a objetos volantes que lanzan los barcos de la marina (no sólo balas de cañón, sino también barriles y hasta carne…), o bien a los tentáculos del kraken. Hay dos equipos de reclutas, el rojo y el azul, y finalizada la tanda de disparos sabremos cuál ha obtenido más puntos.

Después tiene lugar una secuencia final donde luchan Luffy y el malvado Doflamingo, de la que somos meros espectadores. Finalmente nos encontramos rodeados por toda la tripulación, que nos da las gracias y nos despide muy amablemente, eso sí tras lo que ha sido un suspiro.

Podremos volver a jugar, ya sea la misión de la marina o la del kraken, para visitar nuevas estancias de la Thousand Sunny. Una vez desbloqueadas, es posible elegir estas escenas directamente.

One Piece: Grand Cruise 04

Sabor japonés

El apartado sonoro de One Piece: Grand Cruise, como el gráfico, raya a buen nivel, sin mucho que decir. Evidentemente esta producción destaca a nivel audiovisual. Entiendo que las voces son las originales de la serie, sin poder asegurarlo, pero en cualquier caso me han encantado.

Eso sí, el audio sólo viene en japonés, por lo que no se entiende ni jota. Y los subtítulos, aunque en castellano, están demasiado abajo en nuestro campo de visión. De este modo, si queremos enterarnos de lo que oímos, dejamos de fijarnos en los personajes, que a fin de cuentas es lo más llamativo.

De todas formas, este problema con los subtítulos no es exclusivo de One Piece: Grand Cruise y lo he visto en otros títulos. Alguien debería tomar la decisión de subirlos un poquito en realidad virtual.

Conclusión

Me he extendido demasiado con el análisis de One Piece: Grand Cruise. Un juego de veinte minutos debería poder explicarse en dos párrafos, ya puestos.

Me parece a mí que este título va a pagar el pato, porque no llega con el lanzamiento de PSVR, sino tras casi dos años como ya he dicho. No se justifica por ningún lado y ya empezamos a estar muy cansados de estas absurdas experiencias que siguen intentando vendernos.

One Piece: Grand Cruise 05

Como redactores de medios especializados, tal vez nos corresponde a nosotros exigir unos mínimos. Pero como jugadores, usuarios y clientes, creo que tenemos todo el derecho a que esta dinámica de las famosas experiencias empiece a mosquearnos.

Por lo tanto, si eres un fan acérrimo de la saga, por 10 euros, tal vez quieras echar un ojo a One Piece: Grand Cruise. Si no es el caso, este juego sólo te va a servir para volver a vislumbrar de lo que sería capaz la realidad virtual si de una vez alguien pusiera la carne en el asador.