Después de meses de espera, ya tenemos disponible uno de los grandes exclusivos de PlayStation 4 del año. Desarrollado por el estudio francés Quantic Dream, llega a todos los jugadores de PS4 Detroit: Become Human.

Creo que a estas alturas muchos sabrán ya algo de Detroit: Become Human, pero aun así haré una breve introducción. El juego nos sitúa en 2038 en la ciudad de Detroit. Aquí, la empresa CyberLife ha conseguido producir unos androides físicamente iguales a los humanos.

Su objetivo es simple: están programados para hacer las tareas que se les asigne, como cuidar de los niños, ayudar a personas mayores, trabajar, etc. La idea es buena, pero no se sigue el curso que se esperaba de ellos; algunos empiezan a tomar conciencia y se preguntan: “¿por qué no me tratan como a un humano si soy igual que ellos?”

Esta es la situación que veremos durante todo el juego, a estos androides (llamados divergentes) luchar por sus derechos, algo que incomoda a los humanos. Nuestro rol como jugador será ponernos en su piel y descubrir el inicio de su historia, pues el final dependerá de nosotros. Mediante decisiones, el futuro de los androides y de esta ciudad terminará de una forma u otra.

La gran joya de Quantic Dream

Quantic Dream es la encargada de transportarnos a la ciudad futurista de Detroit y llevarnos a través de esta historia con tres androides protagonistas: Connor, Markus y Kara. Luego hablaré de ellos, de momento quiero enfocarme en el estudio.

Quizá el nombre os suene, pues también han sido los responsables de otras aventuras narrativas como Fahrenheit, Beyond: Dos Almas y Heavy Rain. Personalmente diré que el primero no lo he jugado, pero los otros dos los he agotado hasta el extremo, y es que este tipo de juegos me encanta y además creo que el trabajo del estudio es soberbio. Si como yo, vosotros también tenéis antecedentes con Quantic Dream, podréis haceros más fácilmente una idea de lo que ofrecen en Detroit: Become Human.

A mí parecer, Detroit: Become Human recoge todo lo bueno que hemos visto en los anteriores lanzamientos del estudio, haciendo más hincapié en Heavy Rain. A simple vista podemos ver el parecido: en ambos juegos tenemos tres personajes jugables con tres historias paralelas. Si habéis jugado este juego y además también habéis probado la demo de Detroit: Become Human (gratuita en la PS Store), el personaje de Connor utiliza una técnica que nos suena mucho de Heavy Rain.

¿Significa esto que Detroit: Become Human es una copia y que no ofrece nada nuevo? Al contrario. Como he dicho, recoge lo bueno de los anteriores juegos, pero además lo mejora en todo. Los gráficos son sublimes: los personajes están representados de manera muy realista gráficamente hablando y además también tienen personalidad. Y no nos podemos olvidar de ese intrincado sistema de decisiones, pues cada cosa que hagamos en el juego tendrá su repercusión.

Quantic Dream ha aprendido de sus anteriores lanzamientos y ha hecho de Detroit: Become Human lo mejor que podían sacar. El estudio ha sabido aprovechar lo que tenía y complementarlo con novedades brillantes. Se los podría llamar una producción de “Quantic Dream 2.0”.

Markus, Connor y Kara

Ahora sí, hablemos del juego. Como ya he comentado, los protagonistas son tres androides. Ellos contarán su historia propia, aunque sería mejor llamarlo “situación” pues la historia la haremos nosotros. Sus vidas no podrían ser más diferentes, y es una de las mejores cosas que tiene el juego.

Markus es el ayudante de un anciano artista. Le ayuda en todas sus tareas de la casa así como en sus compras en el exterior. Aunque la relación entre ambos es buena, Markus empieza a tomar conciencia de que en realidad es una propiedad y jamás le verán como a un humano. Se preguntará por qué, puesto que hace lo mismo que ellos. Y por ciertas circunstancias, se verá luchando con los divergentes por sus derechos.

Connor es un androide diseñado específicamente para encontrar divergentes. Ayuda a la policía en los casos en los que están implicadas estas ovejas descarriadas con el fin de encontrarlos y poner fin a su revolución. Aunque parece la ayuda perfecta, precisamente por ello llama mucho la atención, y en la policía no pueden olvidar que, al fin y al cabo, es un robot. Pero él tiene clara su misión.

Kara vive en una casa con una familia desestructurada. Allí vive un padre drogadicto y su hija desatendida, y es donde Kara tiene que ayudar. Se encarga de las tareas domésticas así como de ayudar a Alice, la niña. Pero el padre no pondrá las cosas fáciles, y Kara y Alice se verán obligadas a sobrevivir juntas en un mundo que no las comprende ni las ayuda.

Ellos tres tienen claro su objetivo. Markus y Connor son polos totalmente opuestos en la revolución, y Kara es quien se encuentra en las calles con la situación que se va desarrollando. Viviremos el suceso de la ciudad de Detroit desde múltiples puntos de vista, lo que hace el juego mucho más entretenido y atractivo.

La única forma de avanzar será tomando decisiones, como en la vida misma. Sin olvidar que cada acción tiene su reacción. Así, desde las situaciones que pueden parecer trascendentales hasta encrucijadas contrarreloj, seremos los únicos responsables del destino de estos personajes y otros, llamémoslo, daños colaterales.

El sistema de decisiones

A medida que vas jugando te das cuenta que la historia, el principio y el fin, siempre estará ahí. Lo que cambia es la forma en que llegarás a ello.

Uno de los (a mí parecer) grandes aciertos y que no incluían otros títulos del estudio es un esquema con las ramificaciones de cada capítulo. Al final de éstos, aparecerá una línea de sucesos y nos marcará, de entre todas las opciones y maneras de avanzar en el capítulo, la que hemos tomando. Ocultas aparecerán las otras opciones que nos llaman a gritos para volver a jugar y descubrir otro camino.

En la demo gratuita se puede ver este sistema. Lo primero que sorprende es su magnitud. “Vaya, cuántas opciones diferentes.” Te haya gustado o no el final que hayas vivido tú, ver otras tantas posibilidades hace que te entren ganas de volver a jugar para descubrir todo. Y la demo, aunque parezca grande, es un pequeño ejemplo. En el juego, la cantidad de opciones y caminos diferentes resulta abrumadora. Parece imposible que pueda haber tantos resultados para una sola situación, pero es que algunos de ellos ni siquiera podrás imaginártelos hasta que no los vivas.

A mí parecer, el esquema de decisiones final hace que te entren más ganas de volver a jugar. Te ayuda a, si quieres jugar todos los caminos, saber qué decisión has tomando anteriormente para tomar otra y que te lleve a otro final de capitulo. Además cuenta con la opción de mostrar en porcentaje el número de jugadores que han tomado el mismo camino que tú.

Para otros, esta pantalla al final de cada capítulo es una interrupción de la experiencia, pero tampoco estás obligado a analizarla; puedes dar a la equis en cuanto aparezca y el juego continuará. Aunque quizá si hay algunas quejas decidan añadir con una actualización una opción para que no aparezca y tener contentos a todos los jugadores. Tampoco me parecería mal.

Pero, ¿realmente estas decisiones tendrán tanto peso? La respuesta es sí, aunque no nos lo parezca en ese momento. En los capítulos del principio viviremos situaciones con decisiones importantes que quizá no nos lo parezca, pero que después, varios capítulos más adelante, veremos cómo ocurren distintas situaciones por ello. Un ejemplo es si salvamos a algún personaje como, casi, gentileza, y más adelante nos acaba salvando la vida.

Aunque sí es cierto que algunos capítulos no ofrecen mucha decisión, o éstas no influyen en el futuro. En estos casos, normalmente, es porque simplemente avanzamos en la historia descubriendo cosas mediante diálogos. Estas escenas alargan la duración del juego e informan, aunque yo creo que algunas no son tan necesarias y el juego ya ofrece horas de por sí sin necesitar relleno.

David Cage y su equipo se han encargado durante estos pasados meses de dejar bien claro que el juego no te juzgará. Esto quiere decir que no habrá decisión buena o mala. Por elegir tal camino, el juego no lo verá como negativo.

Todo lo contrario ocurre con algunos personajes que acompañan a los protagonistas en su viaje. Hacer algunas cosas por decisión nuestra puede que les parezca mal o bien, y en función de esto veremos cómo varía su relación con nosotros. Algo así como el típico “tal personaje recordará esto” que tanto se ve en los juegos de Telltale Games. Y de la misma manera ocurrirá con la opinión pública de los humanos sobre los androides. Destrozar, por ejemplo, una calle entera en vez de hacer una protesta pacífica hará que la opinión popular disminuya.

¿Y qué importancia tendrá lo que opinen los personajes secundarios o los humanos? Pues, una vez más, repercutirá en el futuro e incluso en uno de los finales que vivamos. Como habréis podido deducir, aquí cada cosa cuenta.

Un futuro no muy descabellado

Quantic Dream estaba seguro de que este juego levantaría polémica. Al fin y al cabo, se sitúa en un futuro no muy lejano y plantea cuestiones morales sobre cosas que, aunque parezca mentira, no nos quedan tan ajenas.

Me ha resultado muy curioso ver en las revistas que nos encontramos en los distintos escenarios la situación de ese futuro y cómo lo que cuentan no resulta tan descabellado para nuestro mundo real. La Tercera Guerra Mundial, inteligencia artificial más inteligente que los humanos, viajes turísticos por planetas del espacio… El estudio se ha encargado de la mejor manera posible de presentarnos un futuro donde, a pesar de ser ficticio, nos recuerde que podría no estar muy alejado del futuro que vivamos realmente.

Esta puede ser una de las razones por las que resulte más fácil implicarse en el juego. A estas alturas, la tecnología está bastante avanzada y al alcance de absolutamente todos. Así que no resulta difícil situarse en un futuro con androides que, además, quieren ser humanos. Aunque el hecho de ponernos en la piel de los androides es un punto de vista diferente, pues nosotros somos humanos.

Volviendo a comparar con Heavy Rain, en ese título era más fácil sentirse identificado con los protagonistas pues son humanos con motivaciones claras. Esta perspectiva desde los robots nos descubre su lucha, pero yo no he llegado a sentirme identificada con ellos. Para mejorar esto, en mi opinión, habría venido de perlas que uno de los protagonistas fuera un humano que lucha contra estos divergentes y así podamos ver cómo cambia su forma de pensar… o no. Cierto es que esto lo podemos ver con algunos personajes secundarios, pero no es lo mismo que ser nosotros quienes decidamos. ¿Quizá para una secuela o spin-off? Me encantaría.

La duración no se limita a completar la campaña una vez

Volviendo a mencionar Heavy Rain, otra diferencia es que Detroit: Become Human da la sensación de ir más pausado debido a su larga duración de la campaña (sobre 12 horas), mientras que Heavy Rain era más corto y tenía la acción más concentrada. No me habría parecido mal que se hubiera parecido a su antecesor un poco más en este aspecto.

Hablemos pues de su duración. Como he comentado, completar la campaña puede llevar sobre 12 horas, dependiendo de nuestra forma de jugar. A veces será obligatorio explorar un poco el entorno, pero otras veces será decisión nuestra hacerlo. Y por supuesto, esto también influirá en el transcurso de la historia. Pero a lo que voy es que si nos detenemos a investigar cuando podamos, la duración se verá ampliada. De igual manera, algunos capítulos tienen varias rutas, unas más largas que otras. Ir por la más larga nos llevará más tiempo.

Pero si pasamos a hablar de duración, creo que estas 12 horas de la primera campaña son solo el inicio del juego. Para mí, la experiencia de juego y la aventura no está completa jugando tan solo una vez. Es el punto fuerte de Detroit: Become Human: jugar una y otra vez para descubrir nuevos caminos. A esto ya sí que podemos ir sumando horas y horas.

Si lo que queréis es ir a descubrir todas las rutas posibles, preparaos para una buena dosis de Detroit. Con un sistema tan ramificado (el más grande hasta ahora en un juego), la duración puede llegar a alcanzar las 40 horas de juego.

Un añadido para rejugar caminos, aparte de descubrir otras historias, es que por cada secuencia nueva que descubramos nos sumará puntos. Estos puntos se canjearán por extras desde el menú de inicio. Los extras constarán de artworks, vídeos, banda sonora y más.

Podríamos decir que estos son los coleccionables del juego, pues durante la aventura no habrá ninguno. Sí podremos encontrar en prácticamente todos los capítulos una futurista revista con un par de artículos de la actualidad de allí. No cuentan como coleccionables, pero leerlos desbloqueará un cuadradito de ese esquema de decisiones y, por tanto, nos sumará puntos.

Forma de jugar

Los controles y jugabilidad son muy sencillos. Cuando no estamos en una conversación, podremos movernos por los escenarios para explorar. La sensación de movimiento es muy fluida y muy del estilo de Quantic Dream. Toda interacción en el juego se hará moviendo el joystick en cierta dirección o pulsando un botón, y las escenas que requieran más acción se harán con eventos quick time.

Completar correctamente o no estos eventos también puede influir en la historia, y por ello hay dos modos de dificultad. Con el más fácil, pulsar los botones será más sencillo y el tiempo que te den en ciertas escenas contrarreloj será más largo. Para unos ajustes más complicados está la otra dificultad, aunque hay que decir que no supone ningún desafío. Y un punto negativo es que aunque falles un par de veces el pulsar cierto botón en, por ejemplo, una pelea, no desencadenará de manera inmediata un cambio. Habrá que fallar más veces para ver realmente que hemos fallado ahí.

Una mejora que han hecho es la libertad para mover la cámara. En otros juegos del estudio, la cámara estaba fija aunque nos permitía moverla hacia los lados y al soltar volvía a su posición inicial. Este enfoque a veces también se podía cambiar a otro. Aunque estos se mantiene en Detroit: Become Human en espacios más pequeños como habitaciones, en espacios amplios la libertad de cámara es absoluta.

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Otra característica es la opción de parar el tiempo y poder ver todo nuestro alrededor además de nuestros objetivos. Es una de las ventajas de ser androide. Con esto activado, se nos muestran nuestros objetivos además de objetos cercanos con los que podemos interactuar. Es muy útil, pero utilizarlo constantemente le quita un poco de gracia al juego, sobretodo en escenas donde tenemos que buscar algo porque básicamente hacer esto nos lo muestra. Pero eso ya es decisión de cada uno.

Aspectos técnicos muy cuidados

Detroit: Become Human viene en distintos idiomas tanto de voces como de subtítulos. Entre ellos se incluye la traducción completa al castellano. El doblaje está a la altura de una gran producción, con voces muy reconocidas del panorama español, y todas encajan a la perfección con cada personaje.

La banda sonora ha sido hecha con mucho cariño, sobre todo hacia el juego. Cada protagonista cuenta con su banda sonora, ya que cada uno vive una situación diferente. Así, la música se adapta a la perfección al personaje y a su entorno en cada momento.

Este título, como buen exclusivo que es, se adapta a PlayStation 4. Con esto me refiero a que tengas la versión de consola que tengas, hay una opción para ti. En PlayStation 4 estándar está la posibilidad de activar el soporte HDR siempre y cuando la tele lo permita, y en PS4 Pro tendremos también esta opción además de soporte 4K gracias al checkboarding. Si los gráficos estándar ya son increíbles imaginaos en 4K.

Quitando el esquema de decisiones del fin de capítulo, el juego no cuenta con escenas de carga. De hecho, muchas de las veces tendremos que movernos, pero los gráficos de escenas y de juego son tan iguales que cuesta distinguir cuándo estamos en cada situación. Más de una vez he estado mirando como una lela y preguntando por qué no avanza la escena y resulta que es que era una escena de jugar. A mí me ha resultado muy impresionante.

Conclusión

Detroit: Become Human es uno de los grandes lanzamientos de este año para PlayStation 4. Su género, la narrativa con decisiones, puede que no guste a todo el mundo (desde aquí digo que si no te han gustado los anteriores lanzamientos del estudio, creo que este no va a ser diferente), pero es lo mejor que tenemos por ahora en él.

Su situación es un futuro distópico que no dista mucho del que podamos llegar a alcanzar en nuestro mundo real. Sus protagonistas son tres androides que se ven envueltos en una revolución por la lucha de sus derechos.

La jugabilidad y los personajes son exquisitos, así como sus gráficos, que no dejarán de sorprendernos. Y la historia, aunque contada algunas otras veces en serie como Westworld o películas sobre robots, presenta una originalidad única. Y, por supuesto, lo mejor de todo es que todas las decisiones están en tus manos.

Este título presenta mejoras y novedades con respecto a los anteriores juegos de Quantic Dream, así que se posiciona como el mejor del estudio hasta la fecha. Se nota que lo han cuidado mucho en cada aspecto, sobre todo en el sistema de decisiones, que nos mantendrá enganchados a la historia durante horas para descubrir todos sus posibles caminos y finales.

Quizá le sobren capítulos de relleno, peque de ser muy sencillo en cuanto a las escasas veces que tenemos que pulsar botones o incluso que sea algo previsible, pero nos hará disfrutar de igual manera.

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