Os voy a ser sinceros: No sé cómo enfocar el análisis de Dark Souls Remastered. Tengo dos opciones en mi cabeza para estructurar este texto, la primera es enfocando el juego desde el punto de vista de un juego nuevo, es decir, como si Dark Souls hubiera salido oficialmente el 25 de mayo de 2018 para PlayStation 4, Xbox One y Pc. Ni tampoco existiera una saga de 2 juegos y un Bloodborne por ahí. Como si Dark Souls solo fuera Dark Souls.

Por otro lado, en mi cabeza ronda la idea de enfocar esto como lo que es realmente: Una remasterización de un juego de 2011. Supongo que haré las dos cosas.

Voy a hablar de la obra, del juego de culto, de la saga ideada por Hidetaka Miyazaki porque, a día de hoy, no todo el mundo ha jugado a este juego y, puede ser que, mucha gente se esté planteando entrar a la saga a través de este remaster. Realmente es lo que yo, como fan, recomiendo ferozmente a todo aquel que nunca haya “catado” un Souls: Que empiece por el juego que creó un estilo (con el permiso de Demon´s Souls) y el juego que ha atrapado a millones de fans en el mundo.

Hogar, dulce hogar

Volver a tu país, ciudad, barrio o casa después de un largo periodo de tiempo de ausencia es una sensación extraña. Mas aún si has estado fuera durante varios años.

Hay dos opciones: O bien te encuentras con todo cambiado y completamente desubicado o, por el contrario, todo sigue exactamente igual a como lo recordabas y la sensación es exactamente la misma que la ultima vez que pisaste tu tierra. En Dark Souls ocurre lo segundo.

Los fans de los Souls estamos cansados de decir que lo que hace a Dark Souls tan bueno no es su alta dificultad, la gente que resume Dark Souls a varios mandos rotos después de haber acabado el juego es que no ha entendido lo que de verdad es la esencia del videojuego.

Dark Souls es un viaje. Un viaje de un punto A a un punto B. Ya está. Y la finalidad del juego es que disfrutes en llegar del punto A al punto B. Que te fijes en pequeños detalles, que pienses las cosas antes de actuar, que planees tu viaje. El juego quiere que te tomes la aventura como si fuera una aventura de tu vida real. El juego te enseña a pensar y planificar todos tus movimientos porque eso es lo que tu harías en la vida real.

En Dark Souls no existen los spoilers en el argumento porque el argumento del juego te le creas tú a tu antojo, eres un no muerto, a partir de ahí tú decides que hacer. Esto se demuestra desde el primer momento que escapamos del refugio y ponemos un pie en Lordran.

Tenemos todo el mapa completamente abierto, podemos ir a donde nos plazca. Una zona del final del juego o una zona del principio y, si nos encontramos perdidos, siempre podemos preguntar a los habitantes hacia dónde tenemos que ir y, si preguntamos a la persona adecuada, quizás nos indique el camino adecuado. Como en un viaje autentico en la vida real.

Remaster pero no mucho

Supongo que podréis intuir, después de todo lo escrito anteriormente, que estoy enamorado de esta saga y, en especial, de este juego. No lo puedo evitar, es ponerme a los mandos de un souls y desprenderme por completo de mi vida real, encerrarme en mi habitación hasta que el ciclo de luz y oscuridad se repita y así entrar en ese círculo mágico que hace a Dark Souls tan distinto a los demás videojuegos del estilo.

Es por esa razón por la cual el día que anunciaron la remasterización del primer Dark Souls fue el mejor día de mi vida (por lo menos de lo que llevamos del 2018, tampoco nos pasemos) ansiando como un niño pequeño la salida del juego para volver a Lordran una vez más.

El problema es que según van pasando los días más crítico me ponía con el remaster. “Es un remaster y no un remake” – Me repetía constantemente a mi mismo para autoconvencerme de lo que, poco a poco, se estaba convirtiendo en una realidad: Es el mismo Dark Souls pero con ligeras mejoras en lo estético.

Entonces, en ese momento, cuando asumí a lo que me atenía me vinieron las preguntas que aun a día de hoy y aun habiendo acabado el juego me cuesta responder tajantemente. ¿A quien va dirigida esta remasterización? ¿Es justificable el precio de salida para las novedades que ofrece? ¿Era necesario este remaster?

Puede ser que la primera pregunta sea la mas sencilla de responder ya que, sinceramente, creo que este juego está dedicado tanto a los fans más acérrimos de la saga como a los jugadores que nunca jamás en su vida han tocado, ni catado, un Souls (ni un Bloodborne). Para todo aquel que se encuentre en la mitad de esos dos grupos este remaster no es para ellos.

No es para ellos porque realmente es el primer Souls (o segundo) y eso se nota. Hay mecánicas muy mal implementadas y un sistema de esquive sin escudo bastante tosco si vienes, por ejemplo, del Dark Souls 3.

Creo que esa gente se puede sentir un poco frustrada y bastante limitada a utilizar el escudo casi el 90% de la partida ya que, pasan de prescindir casi al completo de este en la tercera entrega, a tener que usarle como un elemento fundamental si quieres avanzar en el juego sin complicaciones.

Puede ser que, en mecánicas jugables, en este remaster, sí que se pudiera haber metido más la mano y tocar ciertos aspectos que puedan causar mala imagen a los que vienen de los SoulsBorne más nuevos.

Y con esto puedo enlazar con la segunda pregunta que he formulado anteriormente: ¿Es justificable el precio de salida para las novedades que ofrece?

Las mejoras de Dark Souls Remastered

Las novedades se resumen super rápido: Mejora de texturas, framerate y mejoras en el online. La mejora de texturas se nota y no tiene porque ser para bien.

La zona de las Ruinas de Nuevo Londo y, en especial, la zona de la niebla es lo más cutre que he visto en un videojuego en mi vida. Ya lo era en el juego original, pero en este remaster no se han molestado ni siquiera en disimularlo.

Seguimos estando ante un cuadrado de color blanco con una opacidad del 40%, y esto en un videojuego que sale al mercado en 2018 y que, encima, presume de tener, en la versión de PC, texturas en 4K, es intolerable.

Ocurre lo mismo en la zona del bosque donde no he apreciado ninguna mejora en las texturas en comparación con el juego de PlayStation 3. Sin embargo, Anor Londo luce incluso mejor de lo que me podría imaginar y algunas armaduras (en especial las de los caballeros negros y plateados) son mucho mas bonitas que en el videojuego original.

El Framerate es lo mejor del remaster. El juego es muy fluido, demasiado fluido diría yo. A veces choca un poco hacer ciertos movimientos a 60fps clavados y tardas en adaptarte a los movimientos de los enemigos y, una vez que te acostumbras a la tasa de frames, creo que se convierte el juego en un poco más fácil a la hora de medir el timing de los enemigos, pero esto son solo opiniones muy personales que no tienen porque coincidir con la mayoría, faltaría más.

Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor

En el tema del online tengo mis dudas. Seguimos teniendo, en algunas ocasiones, el temido “Lag Souls”. A veces nos comeremos ataques por la espalda sin saber cómo ha ocurrido, pero, por norma general, funciona bastante correcto.

Pero, aún así, tengo mis dudas, porque creo que tenían que haber puesto más hincapié en mejorar esta faceta que, como ya era mala en el juego original y un autentico desastre, ahora parece una auténtica revolución para todo el mundo.

Pero no, las invocaciones siguen fallando (no tanto, pero algo), las invasiones siguen fallando (no tanto, pero algo) y, como he dicho, el lag sigue estando (no tanto, pero algo).

Creo que la mejora en este remaster se ha limitado en lavar la cara a ciertos aspectos que estaban rotos en el juego original y simplemente nos han vendido un juego arreglado 7 años después. ¿Está arreglado? Si, pero creo que llega tarde y mal este remaster.

Conclusiones

Si me pedís una nota para Dark Souls, indudablemente os digo: un 8. Pero aquí no estamos para poner nota a Dark Souls como juego si no a poner nota a una remasterización de un juego que ya de por si tiene un 8 o un 9 y yo, particularmente, no puedo poner mas de la nota que le he puesto a esta remasterización porque no se la merece.

¿Habéis jugado al Modern Warfare? Y ¿Habéis jugado a la remasterización del Modern Warfare? Esa remasterización se merece mas nota que el propio juego original, pero Dark Souls no.

Dark Souls Remastered existe como una excusa para sacar el juego en Nintendo Switch y que Bandai Namco no se pille los dedos arriesgándose que el juego no venda lo esperado en la portátil de Nintendo.

Yo creo que en lugar de sacar esta remasterización deprisa y corriendo tendrían que haber esperado y tomarse el tiempo y, sobre todo, la calma para traernos un remake de esa obra que catapultó y dio el prestigio que tiene ahora a From Software (y que, de una vez por todas, nos ofrezcan un Lecho del Caos a la altura, leñe).

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